Fernando Javier Fernández López habla desde una trayectoria larga en la escuela pública: 39 años como docente, 24 en equipos directivos y los últimos siete como inspector. Su lectura del conflicto educativo es clara: respalda la huelga, ve motivos de fondo en las aulas y acusa a la conselleria de no haber dejado margen real a otra salida.
Pregunta: Desde la inspección educativa, ¿qué lectura hace de la huelga docente?
Respuesta: Mi percepción no coincide con los órganos de la inspección. He sido docente activo, participé en la huelga de 1988 y en todas las que se han hecho para mejorar las condiciones laborales. Ahora se habla de la climatización de las aulas, que es muy importante. No son solo mejoras laborales, hay otras peticiones que son muy importantes para el sistema educativo, así que, sin ninguna duda, apoyo la huelga de los docentes.
P: ¿Qué están viendo los inspectores en los colegios e institutos?
R: En los centros educativos ha entrado mucha gente joven, con ímpetu y ganas de hacer cosas, pero asfixiada por la burocracia y por la dificultad de atender a la diversidad. Faltan profesores, hay problemas estructurales como la climatización y es una huelga totalmente fundamentada. También hay que subir los salarios del profesorado, por supuesto, sin entrar en la comparación con otras comunidades.
P: Cuando se habla de ratios, plantillas, carga de trabajo y reconocimiento profesional, ¿cómo se traduce eso en la calidad educativa que recibe el alumnado?
R: Acaba repercutiendo bastante negativamente. Estoy convencido, siempre ha sido mi pasión la gestión de recursos humanos, de que las personas que trabajan en una organización deben sentirse bien. Tenemos que cuidar a quienes trabajan en el sector público y atienden a los ciudadanos. Cuanto mejor estén, mejor van a atender a las personas que reciben el servicio público.
Las medidas del profesorado son suficientes para que la inspección estuviera en huelga
P: ¿La Administración está abordando las causas del malestar docente o se está quedando en la gestión inmediata de la huelga?
R: Considero que no es apropiado que, con un porcentaje alto de inspectores en la Administración actual, lo primero que se haya abordado sea la subida de sueldos de la inspección. Lo veo bien porque estaban obsoletos, pero al mismo tiempo se tienen que subir los sueldos de todo el personal educativo. La Comunidad Valenciana tendría que tener arrestos para atender a todo el profesorado y que se sienta valorado por parte de la Administración. Para hacer una sociedad más cohesionada no se puede dejar atrás al profesorado, que es lo que ha provocado que cada vez haya más intensidad en el apoyo a la huelga educativa.
P: ¿Hasta qué punto la estabilidad de las plantillas es hoy uno de los grandes puntos débiles del sistema educativo valenciano?
R: Es una debilidad estructural y ahora más todavía. Con el proceso de estabilización se ha mejorado algo, pero hacen falta más procesos de estabilización. Hay que hacer equipos en los centros en los que el 80 % del profesorado sea propietario de las plazas y no estén cubiertas por interinos. Así es como se puede mirar al futuro. En definitiva, lo importante es que las familias estén atendidas lo mejor posible, no que los alumnos cambien cada curso de maestro. Todo eso mejoraría mucho y es lo que hay que esperar a medio plazo.
P: ¿Qué consecuencias puede tener una huelga indefinida en este tramo final de curso?
R: Considero que el profesorado es muy responsable, como lo fuimos en 1988. Me he sorprendido gratamente al ver a miles de personas en las manifestaciones. Lo están haciendo muy bien y el final de curso va a ser bueno. El profesorado es responsable y no se puede coartar el derecho a la huelga de ningún trabajador. Estuvimos en pandemia y no hubo problema por las evaluaciones de segundo de Bachillerato. Ahora nos preocupamos por esto, pero no cuando falta un profesor dos meses en una clase.
Veo gente joven con ímpetu y ganas de hacer cosas que está asfixiada por la burocracia
P: ¿Comparte la idea de que el profesorado está sosteniendo el sistema incluso en circunstancias cada vez más adversas?
R: Es cierto que la burocracia es totalmente creciente. Cuando ves que estás en un proceso de crecimiento de la diversidad, lo lógico es implementar medidas para atender esa diversidad, no congelarlas. Los recursos de los centros educativos son los que mantienen las posibilidades de mejora, con mucha voluntariedad. Las familias también están haciendo un gran esfuerzo; la conselleria, a su nivel, hace el esfuerzo que considera oportuno, no está de manos caídas; y también la propia inspección educativa. Todo el mundo aporta su grano de arena y hay que recuperar la confianza en todas las direcciones.
P: ¿Qué papel debe jugar la inspección en un conflicto así?
R: La inspección son otros profesionales de la educación, como el propio profesorado. De hecho, es personal docente. Las medidas que propone el profesorado son suficientes para que la inspección se pusiera en huelga. Creo que tendría que estar en huelga. En los centros se está haciendo muy bien, con una huelga activa, manifestaciones legales y sin insultos. Lo que no me ha gustado es que se utilicen recursos públicos para enviar controversia a las familias, con cuestiones que van en contra del ejercicio de la huelga. El Síndic de Greuges, la propia conselleria y los agentes sociales deberían mirar si esa actitud está dentro del juego democrático.
No se puede dejar atrás al profesorado si queremos una sociedad más cohesionada
P: ¿Se ha deteriorado la relación entre conselleria y la comunidad educativa?
R: Dicen que ha habido unas 30 reuniones de la conselleria con los sindicatos. Los sindicatos se quejan de que en esas reuniones no se ha avanzado nada, de que se hacen el tonto. Me preocupa más la percepción que tienen las familias. La Gonzalo Anaya, que debería ser una federación llevada en bandeja de plata, tiene una interlocución muy baja. Con la comunidad educativa las relaciones son muy pobres. Soy partidario de que la conselleria tenga buenas relaciones con la escuela concertada y con la pública y de que trate muy bien al profesorado. Pero no está avanzando para nada en la relación con la comunidad educativa.
P: ¿Qué salida ve al conflicto, qué acuerdos concretos deberían ponerse sobre la mesa?
R: La conselleria está exigiendo que paren la huelga para negociar, pero hasta la fecha ha demostrado que su concepto de negociación no es el mismo que el de los sindicatos. La huelga se ha convocado por el desprecio que han tenido durante meses a los sindicatos y al profesorado y sería impropio paralizarla ahora después de todo lo que ha costado la movilización. Hay temas muy importantes, como la mejora del número de profesores, la climatización de los centros, la reducción de las ratios y el salario docente. Una huelga no interesa a nadie pero la conselleria no ha dejado otra salida.
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