Indignación, frustración, pero también fuerza, unidad y orgullo de formar parte de la enseñanza pública. Es el sentir general de un profesorado que se ha echado a la calle este lunes en Alicante el inicio de una huelga indefinida sin precedentes para decir «basta» ante las carencias que sacuden a la educación y para exigir mejoras laborales y salariales.
Más de 12.000 docentes han protagonizado una marea verde en la capital de la provincia, según la Subdelegación del Gobierno, en una masiva manifestación que ha atraído a docentes «quemados» desde distintos puntos del territorio alicantino, como Villena, Petrer, Benissa o Monóvar, y que ha acabado vaciando las aulas de los centros educativos, donde la asistencia de alumnos también se ha visto notablemente reducida. El paro ha sido secundado, al menos, por un 46,15 %, según los datos ofrecidos por la Conselleria de Educación (actualizados a las 13 horas). Un seguimiento que los sindicatos convocantes han elevado hasta incluso el 90 % de forma global.
Todo apuntaba a que esta primera cita iba a ser multitudinaria, tras un malestar acumulado desde un convulso septiembre, que arrancó con protestas por el asfixiante calor en los centros, y que se fue calentando con dos jornadas de huelga (11 de diciembre y el 31 de marzo) que fueron in crescendo, hasta estallar un conflicto laboral a un mes de las vacaciones de verano y a un mes para las elecciones autonómicas tras la falta de acuerdos con la consellera de Educación, Mari Carmen Ortí. Y así ha sido, un enfado agravado por la falta de respuestas de la Administración autonómica, a reivindicaciones, muchas de ellas también históricas, que después de tres años del Gobierno del PP no solo no han sido escuchadas, según consideran los docentes, sino que incluso, se han visto empeoradas con diferentes «recortes», tal y como han venido denunciando.
Lo extraordinario, que ha contribuido aún más a volcarse con la huelga: el respaldo de los sindicatos mayoritarios, desde el STEPV, UGT, CC OO hasta CSIF y ANPE, junto al empuje que han tenido las decenas de asambleas de docentes que se han ido constituyendo en los centros educativos.
Profesores de FP denunciando el recorte de ciclos formativos durante la manifestación en Alicante / ALEX DOMINGUEZ
«Supervivencia» en las aulas
Mensajes como «la vocación no lo aguanta todo«, «la educación es un derecho no una limosna«, «no son números son niños«, «queremos enseñar no sobrevivir» han dado una idea, a lo largo de una de más de dos horas desde el IES Jorge Juan hasta la avenida Aguilera, de las dificultades que los profesores viven a diario en sus clases.
Entre un sinfín de pancartas, pitidos, bocinas y bengalas de humo verde, han alzado la voz para visibilizar los problemas que sacuden a toda la enseñanza pública. Entre ellos, las aulas masificadas, los barracones, la falta de personal para garantizar la inclusión educativa, la ausencia de climatización, el exceso de burocracia, la pérdida del poder adquisitivo, después de casi dos décadas sin recibir una subida salarial por parte del Consell, hasta los más particulares, como goteras, ratas, la supresión de ciclos de Formación Profesional, la eliminación del Bachillerato de Artes en los centros con baja demanda, la falta de conserjes, de administrativos, etc. Así ha sido visible en los carteles que han recorrido la marcha hasta las proximidades de la Dirección Territorial de Educación.

Algunas de las denuncias y revindicaciones de los docentes, en Alicante / ALEX DOMINGUEZ
NOTICIA EN ELABORACIÓN
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