¿Cuánta verdad pueden encerrar las bromas públicas de Donald Trump? El multimillonario republicano dijo este lunes que está «considerando seriamente» convertir a Venezuela en el estado número 51 de Estados Unidos. «Venezuela ama a Trump», dijo sobre sí mismo al periodista de Fox News, John Roberts. El presidente norteamericano también elogió los términos de las relaciones económicas surgidas del secuestro de Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero. No es la primera vez que Trump hace ese comentario. En marzo pasado, tras la victoria de la selección venezolana de béisbol sobre Italia en el Clásico Mundial de Béisbol, el magnate escribió en Truth Social: «¡Buenas cosas están pasando en Venezuela últimamente! Me pregunto de qué se trata esta magia. ¿Estado 51?».
La exageración y los hechos que no pueden ser constatados son parte del aresnal retórico de Trump. Más allá de que suele no ser tomado al pie de la letra, las declaraciones no pasaron inadvertidas. «La idea de anexión o estatalidad, aunque presentada en tono jocoso o provocador, se enmarca en un momento de fuerte involucramiento estadounidense en Venezuela», señaló el portal Efecto Cocuyo.
EEUU desempeña desde el desplazamiento de Maduro del Palacio de Miraflores un papel determinante en Venezuela. Es el principal sostén de la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, para desconcierto de la oposición. Más allá del comentario, propio de Trump, no ha existido ninguna propuesta a Venezuela que sintonice con las supuestas aspiraciones de Trump. De otro lado, la incorporación de un nuevo estado no puede ser un deseo personal: necesita ser aprobado por el Congreso de EEUU y cumplir con múltiples requisitos legales e internacionales.
Rodríguez en La Haya
Lo llamativo de las palabras de Trump es que coinciden con la presencia en La Haya de Rodríguez. La mandataria provisional compareció ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para defender el Acuerdo de Ginebra y la titularidad de Caracas sobre la Guayana Esequiba: 160.000 kilómetros cuadrados ricos en petróleo, madera y minerales que representa casi dos tercios del territorio del país vecino.
Rodríguez hizo una encendida defensa de la soberanía venezolana sobre ese territorio y recordó la consulta popular del 3 de diciembre de 2023 sobre la Guayana Esequiba, favorable a las aspiraciones del Gobierno que entonces encabezaba Maduro. La «presidenta encargada» aseguró que el litigio con Georgetown está regulado por un tratado internacional jurídicamente vinculante que debe ser cumplido por las partes de buena fe: el Acuerdo de Ginebra de 1966. «Mantenemos nuestra postura en la defensa del Acuerdo de Ginebra; en esa época, en 1966, hubo un acuerdo de dejar zanjado y superado lo que fue el fraudulento Laudo Arbitral de 1899», dijo.
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