León XIV, durante el rezo del Regina Caelli, siempre culmina con un mensaje referido a la actualidad mundial. Suele ser el momento en el que clama por la paz, manda ánimos a países golpeados por la violencia o por alguna tragedia de origen natural. Siempre lo hace en italiano, pero, este domingo, ha sorprendido a los peregrinos que se reúnen en la Plaza de San Pedro hablando en español. El Pontífice ha querido agradecer al pueblo canario la acogida del barco Hondius, de bandera de Países Bajos, afectado por un brote de hantavirus a bordo que ha segado la vida de tres personas: «Quiero agradecer la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias, por permitir la llegada del crucero Hondius con los enfermos de hantavirus. Estoy contento de poder encontrarme con vosotros el mes próximo en mi visita a las islas.», ha asegurado el Papa, en español, refiriéndose a ese viaje a España que culminará con una visita a las islas los días 11 y 12 de junio.
Equipos profesionales que trabajan en el desembarco y traslado de los pasajeros del Hondius, perfectamente equipados para evitar posibles contagios del hantavirus
El Papa se ha referido a la acogida que caracteriza al pueblo canario, consciente de que las islas se enfrentan, como casi ningún territorio del mundo, al drama de la crisis migratoria. Su agenda, que hemos conocido esta semana, le llevará por los principales lugares que simbolizan la enorme solidaridad y el gran compromiso, que los canarios han mostrado siempre hacia esas personas que se juegan la vida en el mar, huyendo de guerras, de estados fallidos, de dictaduras, de violencia y de la pobreza más absoluta y dolorosa que existe, soñando con una nueva vida en Europa. El Puerto de Arguineguín, en Las Palmas, o el centro de ‘Las Raíces‘ en Tenerife, recibirán al Papa, para mostrarle una realidad que conoce bien, pero que se ha empeñado, como su predecesor Francisco, en vivirla de primera mano. Con ese ejemplo, no ha dudado en destacar el espíritu de acogida que vuelve a quedar de manifiesto con la gestión del brote de hantavirus a bordo de un crucero de bandera holandesa y de nombre Hondius. No importa que lleguen en patera o que vengan en crucero de lujo, no importa que sean africanos que llegan sin nada, con unos cuantos harapos y con un hambre atroz como toda propiedad, o que sean unos europeos blancos y adinerados. Al necesitado, el pueblo canario le atiende.
El Pontífice también ha querido referirse a la violencia creciente en el Sahel, la zona meridional del desierto del Sáhara, entre el desierto y la sabana africana, un territorio extenso, inhóspito, marcado por la colonización más irresponsable y, posteriormente, por las más cruentas guerras civiles, por los peores golpes de estado, por los más despiadados líderes, por las guerrillas y los grupos terroristas que más desprecian la vida humana y por una población castigada por la enorme pobreza y por el miedo, inherentes a la guerra.: «Sigo con gran preocupación las noticias del aumento de la violencia en la región del Sahel, en particular en Chad y en Mali, golpeados por recientes ataques terroristas. Instó a hacer cualquier esfuerzo por la paz.»











