«Aquí estamos llegando a defender la majestad y el vigor del Acuerdo de Ginebra». La «presidenta encargada» Delcy Rodríguez aterrizó este domingo a La Haya para defender ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) la titularidad de Venezuela sobre la Guayana Esequiba. Venezuela tiene un litigio de magnitudes con Guyana: nada menos que 160.000 kilómetros cuadrados ricos en petróleo, madera y minerales que representa casi dos tercios del país vecino. «Mantenemos nuestra postura en la defensa del Acuerdo de Ginebra; en esa época, en 1966, hubo un acuerdo de dejar zanjado y superado lo que fue el fraudulento Laudo Arbitral de 1899», dijo Rodríguez. El viaje supone varias novedades a la vez. Es el primero que realiza la autoridad provisional desde el «secuestro» de Nicolás Maduro, el 3 de enero pasado. La UE lo ha autorizado de manera excepcional, tratándose de una dirigente a la que todavía no se levantaron las sanciones, como ha ocurrido en Estados Unidos. Otro factor irrumpe bajo las nuevas circunstancias políticas. Washington ha respaldado a Georgetown en su litigio con Caracas. Mientras gobernaba Maduro advirtió que ese apoyo podría ser también militar en caso de un conflicto armado. Ahora, Rodríguez es una aliada coyuntural de Donald Trump. La expectativa del Palacio de Miraflores es al menos de prescindencia de EEUU en las discusiones bilaterales.
«Ha quedado muy claro que el único que tiene titularidad sobre este territorio y esta controversia territorial es Venezuela», dijo Rodríguez al aterrizar. «Hemos demostrado en todas las etapas históricas lo que ha significado nuestro territorio desde que nacimos como República, y previo cuando éramos una unidad administrativa de poderes coloniales».
El pasado lunes había tomado la palabra ante la CIJ su ministro de Exteriores, Yván Gil. Dijo entonces que «el mundo y el pueblo de Venezuela» iban a escuchar «la verdad» y «las razones» del reclamo. Guyana se expandió durante el siglo XIX mientras estaba bajo el dominio de la Corona británica, que, según Caracas, condicionó el arbitraje desfavorable para Venezuela que se basó en una manipulación de la cartografía.
La consulta de 2023
El madurismo intensificó durante sus últimos años la causa del Esequibo al punto de realizar una en diciembre de 2023 una consulta popular que, a pesar del importante ausentismo, le permitió avanzar en la creación de una entidad administrativa sobre la zona en litigio, integrada además a un nuevo mapa. No solo Washington observó entonces con resquemor ese movimiento, también Brasil, que es el otro vecino de Guyana. Comparten una frontera de 1600 kilómetros. El presidente guyanés, Irfaan Alí, se reunió con Maduro pero de aquel encuentro no salió nada positivo. Las tensiones fueron permanentes. El 3 de enero ha sido en principio observado por Georgetown como un punto de corte respecto a los años precedentes. Pero Rodríguez ha decidido darle continuidad a la política de su antecesor, no solo en el plano retórico: en varias ocasiones lució un adorno en su vestido con la forma de una Venezuela «ampliada» en la que se había integrado el Esequibo.
El trasfondo de la controversia es el petróleo. La norteamericana ExxonMobil opera el bloque Stabroek, un área de 26,800, donde se han realizado la mayoría de los grandes descubrimientos desde 2015. La actividad de esa empresa que está asociada con la china CNOOC ha sido el motor del formidable crecimiento económico de Guayana. Solo en 2024, el PIB creció un 43%. En Georgetown se registra un auge en la construcción, con rascacielos y hoteles de lujo.
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