Son agricultores, ganaderos, pescadores o apicultores, pero también transformadores de sus propios productos, con los que elaboran alimentos de primera calidad, de proximidad y, sobre todo, saludables y de muy bajo impacto ambiental. Eso incluye desde conservas y mermeladas hasta aceites, vinos, quesos y yogures, panes y todo tipo de repostería. La lista puede ser larguísima. Son, en definitiva, artesanos que han preservado las maneras de trabajar de toda la vida en el campo y que ahora, en un momento en el que lo rural se ve tan amenazado por el envejecimiento y la despoblación, reivindican su trabajo.
Quienes viven lejos de las grandes ciudades, tienen que «afrontar desafíos como los cambios demográficos, la falta de ciertos servicios, rentas más bajas o problemas de conectividad, por lo que pueden tener a menudo una percepción de abandono por parte de las administraciones». La reflexión la hacía esta misma semana la jefa de la unidad de Sostenibilidad Social de la dirección general de Agricultura de la Comisión Europea (CE), María Gafo, en un acto en Campdevànol (Girona) con el que la representación de la propia CE en Barcelona celebraba el Día de Europa, que se conmemora este 9 de mayo.
Francesc Font, en la finca Can Font, que elabora aceite de oliva, vino y almendras mediante la práctica de la agricultura regenerativa. premiado por el BBVA en 2025.. / El Periódico
Por eso son importantes iniciativas para dinamizar el territorio. Gafo explicaba, por ejemplo, que uno de los objetivos de la Política Agrícola Común (PAC) es «revertir el envejecimiento del campo y favorecer el relevo generacional, a través de políticas aún más adaptadas y aplicadas a la sostenibilidad social». Entre otras herramientas, aseguraba el representante de la CE, está previsto reforzar «el acceso al crédito, a la tierra, al conocimiento y la innovación».
Apoyos desde la iniciativa privada
También desde la empresa privada se extienden los apoyos. Una de las iniciativas que empiezan a tener ya trayectoria es, por ejemplo, el premio con el que el BBVA distingue a los mejores productores de alimentos sostenibles y del que se acaba de abrir la convocatoria para su séptima edición. «Queremos reconocer a quienes con su esfuerzo, están dando vida a zonas en riesgo de despoblación y están reactivando la economía local», destaca José Luis Serrano, director de Pymes de BBVA en España. «Lo hacemos a través de las propias historias de los ganadores. Ellos son el claro ejemplo de que el entorno rural está en transformación y que está lleno de oportunidades. Dando a conocer sus historias y proyectos, ellos mismos inspiran a otros que estén planteándose emprender y desarrollar su futuro en el ámbito rural», agrega.

Mireia Pujol-Busquets, directora adjunta de la bodega Alta Alella e impulsora de El Celler de les Aus, premiada por el BBVA en 2025. / ZOWY VOETEN / EPC
«El premio consiste en formar parte de un plan de difusión en el que damos a conocer su proyecto y en la incorporación de su producto en una receta ideada por los hermanos Roca«, detalla Serrano, quien destaca que «ambas acciones son muy bien recibidas por los ganadores, ya que les supone un impulso para su iniciativa, dándoles a conocer más allá de su entorno más cercano y sirviendo de inspiración para otros». Este año, además, se ha creado una categoría especial a la mejor iniciativa de producción sostenible en el medio rural, en la que el proyecto ganador recibirá además una dotación económica de 5.000 euros por su impulso al crecimiento y su contribución al mantenimiento del tejido empresarial en municipios de menos de 5.000 habitantes.
Los candidatos, que pueden presentar sus proyectos al premio hasta el próximo 3 de junio, serán evaluados a partir de «as tres vertientes de la sostenibilidad: ambiental, económica y social», prosigue el director de Pymes del banco en España. De todas las propuestas, se seleccionarán una decena, que serán las que pasarán a formar parte del recetario de los hermanos Roca. «Llevamos más de una década de colaboración en proyectos conjuntos. Y en este, en concreto, trabajamos estrechamente desde la primera edición. Son parte activa y esencial porque son conocedores de la realidad del sector agroalimentario, tienen pleno contacto con productores de proximidad, dan valor a la producción en origen y ensalzan su labor», subraya Serrano.
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