Diego Epifanio compareció emocionado tras el ascenso del Monbus Obradoiro y quiso centrar su intervención en los agradecimientos. El entrenador del conjunto compostelano destacó, por encima de todo, la capacidad de sus jugadores para anteponer el equipo a los intereses individuales durante una temporada que calificó como exigente y llena de dificultades.
“Lo primero es felicitar a mis jugadores, no solo por el partido de hoy, sino por la gran temporada que han hecho”, señaló Epifanio. El técnico subrayó que la plantilla supo “dejar sus egos y sus números a un lado” para ser solidaria en el esfuerzo, compartir el balón y aceptar las propuestas del cuerpo técnico.
El entrenador también quiso poner el foco en el trabajo de su staff, al que consideró una de las claves del éxito. Epifanio tuvo palabras de reconocimiento para los servicios médicos, fisioterapeutas, preparadores, psicólogo y ayudantes, destacando que todos ellos hicieron posible que su labor diaria fuese más sencilla. “Desde el primer día han hecho que sea muy fácil mi trabajo”, afirmó.
En una comparecencia marcada también por la emoción y alguna interrupción festiva por parte de sus jugadores, Epifanio insistió en que el ascenso es un logro colectivo. “Ahora lo que toca es celebrar mucho, celebrar juntos todos, porque en los momentos malos hemos sufrido y hemos sabido sufrir juntos”, expresó.
El técnico recordó que el camino no fue sencillo, especialmente por el inicio de temporada, con dos derrotas consecutivas, y por las lesiones que condicionaron al equipo. “Ha sido duro, sobre todo por el tema de las lesiones. Siempre que se lesionan jugadores es muy duro para ellos y para el grupo”, explicó. Aun así, destacó que la clave estuvo en mantener la calma y creer en el proceso.
“En ese inicio, la clave fue que todos los jugadores creyeron en el proceso, que mantuvimos la calma y que el club mantuvo la calma”, señaló. Epifanio agradeció también el respaldo del consejo y la dirección general, especialmente en los momentos de duda.
Entre los nombres propios, el técnico quiso acordarse de Aitor Etxeguren y Alonso Grela, dos jugadores con pocos minutos durante la temporada pero, según sus palabras, fundamentales en el día a día. “No han jugado casi nada y han estado todos los días a machete en el entrenamiento, con máximo nivel de exigencia y compromiso”, destacó. Para Epifanio, ese trabajo invisible fue clave para que el equipo pudiera competir al máximo nivel.
También valoró la adaptación de los jugadores que se incorporaron durante el curso, Dejan Kravic, Micah Speight y Travis Munnings. De todos ellos resaltó su capacidad para aceptar el rol que necesitaba el equipo y sumarse a un grupo ya en marcha.
El entrenador resumió la filosofía del Obradoiro en una idea: todos estuvieron dispuestos a hacer lo que el equipo necesitaba. “No solo cuando están las cámaras delante o en el campo, sino en el día a día, cuando nadie los ve. Ahí es cuando se demuestra la clase de personas que forman los equipos”, concluyó.










