los asintomáticos del hantavirus deben guardar cuarentena de seis semanas

  1. Choque entre ministerios
  2. Un crucero bajo vigilancia internacional
  3. Riesgo “muy bajo” para Europa
  4. Repatriación coordinada por Europa

Una indicación que coincide con el debate abierto en España sobre si el aislamiento de los 14 viajeros españoles será voluntario u obligatorio.

Mientras el Ministerio de Defensa sostiene que los pasajeros deberán dar su consentimiento para permanecer confinados en el Hospital Gómez Ulla de Madrid, Sanidad defiende que utilizará los “instrumentos legales” necesarios para garantizar la medida al considerar a estas personas contactos de riesgo.

El organismo europeo señala en su informe que los pasajeros sin síntomas “deberían ser instruidos para realizar una autocuarentena de seis semanas” y someterse a vigilancia médica tras desembarcar.

El ECDC considera que todos los viajeros y tripulantes del barco son contactos estrechos potenciales debido al entorno cerrado del crucero y a las actividades compartidas durante semanas.

Choque entre ministerios

Las discrepancias dentro del Gobierno se hicieron visibles este miércoles.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, aseguró que el aislamiento previsto en el Gómez Ulla será “voluntario” porque los pasajeros son, en principio, personas asintomáticas y no se les puede imponer una privación de libertad sin respaldo judicial. Según explicó, los viajeros deberán firmar su consentimiento antes del ingreso.

Desde el Ministerio de Sanidad, sin embargo, el mensaje fue diferente. Fuentes del departamento confían en que los pasajeros aceptarán permanecer aislados para protegerse a sí mismos y a sus familias, aunque también advierten de que recurrirán a los mecanismos legales disponibles para asegurar el cumplimiento de la cuarentena si fuera necesario.

Los viajeros españoles no serán ingresados en la unidad de enfermedades infecciosas del hospital madrileño, como ocurrió durante la crisis del ébola, sino que permanecerán en habitaciones individualizadas bajo vigilancia sanitaria.

Un crucero bajo vigilancia internacional

El MV Hondius navega actualmente por el Atlántico rumbo a Tenerife, donde está previsto que atraque el próximo domingo. A bordo viajan 149 personas de 23 nacionalidades distintas, entre ellas pasajeros de nueve países europeos, incluida España.

Según el informe del ECDC, hasta el pasado 6 de mayo se habían detectado siete casos asociados al brote, con tres fallecidos, un paciente en estado crítico evacuado a Sudáfrica y otros dos enfermos que seguían recibiendo asistencia médica en el barco.

Las pruebas realizadas confirmaron la presencia del Andes virus (ANDV), una variante del hantavirus detectada principalmente en Sudamérica y especialmente vigilada porque, a diferencia de otros hantavirus, puede transmitirse entre personas en determinadas circunstancias.

El ECDC sostiene que la hipótesis principal es que algunos pasajeros se contagiaron durante una estancia previa en Argentina y posteriormente pudieron transmitir el virus a otros viajeros dentro del crucero.

Riesgo “muy bajo” para Europa

Pese a la alarma generada, el organismo europeo recalca que el riesgo de expansión para la población europea es “muy bajo”.

El informe recuerda que el virus no se transmite fácilmente entre humanos y que el reservorio natural del Andes virus —un tipo de roedor presente en América del Sur— no existe en Europa.

La enfermedad puede provocar fiebre, síntomas gastrointestinales y una rápida evolución hacia neumonía grave, insuficiencia respiratoria y shock.

El documento advierte además de que la incubación puede prolongarse hasta seis semanas, motivo por el que el ECDC considera necesario mantener la vigilancia sanitaria durante ese periodo.

Repatriación coordinada por Europa

Aunque el barco llegará previsiblemente este sábado a España, la evacuación oficial de pasajeros no comenzará hasta el lunes 11 de mayo, según fuentes del Ministerio del Interior. Defensa coordinará el traslado de los 14 españoles hasta Madrid.

Para los viajeros procedentes de países de la Unión Europea, Interior prevé solicitar a cada Estado miembro que se haga cargo de la repatriación de sus ciudadanos. En caso necesario, la Comisión Europea asumiría la organización de esos traslados.

Mientras tanto, todos los pasajeros deberán permanecer a bordo del crucero hasta que lleguen los dispositivos preparados para sacarlos de la isla y trasladarlos a sus respectivos países.

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