El Real Madrid ha vivido en las últimas 24 horas una situación sin precedentes en su historia reciente. Dos de sus futbolistas, Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde, han protagonizado peleas en dos entrenamientos consecutivos, los del miércoles y el jueves. En la segunda de ellas, el uruguayo ha acabado con una brecha en la cara que ha provocado su evacuación a un hospital más cercano para recibir puntos de sutura.
Más allá de las graves consecuencias que tiene el suceso para la imagen del club y para la convivencia del vestuario blanco, se trata de un suceso punible en el ámbito administrativo, conforme a la legislación vigente, y el interno, en función del reglamento interno y privado que rige el día a día de los jugadores del Real Madrid. E incluso, aunque es muy improbable, en el plano judicial.
Aurelien Tchouaméni, en el reciente Espanyol-Real Madrid. / AFP7 vía Europa Press
Expediente y multa
Fuentes jurídicas consultadas por este periódico indican que, en el plano laboral, al Real Madrid le corresponde «abrir un expediente sancionador a ambos jugadores, darles turno para que expongan sus alegaciones y proceder a las multas correspondientes». En este sentido, los futbolistas blancos están sometidos al convenio colectivo que rige la actividad de los futbolistas profesionales en España.
El convenio actualmente en vigor recoge dos posibles tipificaciones de lo sucedido, en función de la valoración que se haga de la agresión. Se trataría de una «falta muy grave» en el caso de que los hechos se consideraran sujetos al artículo 6.4 del texto: «La agresión grave a cualesquiera personas, siempre que se trate de actos cometidos con ocasión del desempeño de la actividad profesional, salvo que los mismos se produzcan con ocasión de lances de juego, tanto en entrenamientos como en partidos».
En cambio, sería solo «grave» si se considerara que la pelea se enmarca en lo recogido en el artículo 5.12: «Malos tratos físicos, verbales o la agresión de carácter leve a cualesquiera personas, cometidas con ocasión del desempeño de la actividad profesional, salvo que los mismos se produzcan con ocasión de lances de juego, tanto en entrenamientos como en partidos».

Fede Valverde, jugador del Real Madrid. / DPA vía Europa Press
El despido, una posibilidad que «no tendría cabida»
En el primero de los supuestos, el convenio recoge la posibilidad de que el club pudiera incluso ejecutar el despido del futbolista, algo que evidentemente no va a suceder. «Un despido por este hecho no tendría cabida, porque difícilmente se podría demostrar la causa justa, salvo que habláramos de que el futbolista agredido va a estar de baja por un tiempo prolongado», estiman las fuentes jurídicas consultadas.
Las otras sanciones que contempla la normativa son la «suspensión de empleo y sueldo de once a treinta días» y la «multa de hasta el 25% del salario mensual». Para una falta grave, la horquilla de suspensión baja «de dos a diez días» y el castigo pecuniario a un máximo de 7% del sueldo mensual del jugador.
Otra posible vía, aunque improbable es la penal. Es decir, que Valverde pudiera denunciar a Tchouaméni en un juzgado. Para ello, las fuentes jurídicas consultadas entienden que se debería producir una baja laboral derivada de la agresión, algo que no se va a producir, pues la gravedad de la pelea no ha alcanzado ese extremo.

El portero uruguayo del Deportivo de La Coruña, Gustavo Munúa (i) momentos antes de entrar a declarar ante el titular del Juzgado de Primera Instancia Número 3 de Betanzos, Carlos Villarino tras la pelea en la que se enzarzó con su compañero de vestuario, el portero israelí Dudú Aouate. / CABALAR / EFE
El precedente de Aouate y Munúa
Una última posibilidad sería que la Justicia ordinaria entrara de oficio. Eso fue lo que sucedió hace 20 años en una de las peleas entre compañeros más recordadas del fútbol español, la que protagonizaron Gustavo Munúa y Dudu Aouate cuando eran porteros del Deportivo. La fiscalía decidió actuar de oficio tras ver en numerosos medios el rostro del meta israelí amoratado con seis puntos de sutura en la ceja y dos más en el pómulo.
Tras un juicio rápido, un juez castigó al uruguayo con seis meses de cárcel, conmutados por una multa de 3.600 euros. El Deportivo le aplicó una multa adicional a Munúa, pero no ejecutó su despido. De hecho, se reincorporó a los entrenamientos poco después. La pelota, ahora, está en el tejado de Florentino Pérez.
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