La Dirección General de Tráfico (DGT) calcula que durante el puente del 1 de mayo se producirán alrededor de 6.040.000 desplazamientos de largo recorrido por carretera. El dispositivo especial comenzará el jueves a las 15:00 horas y se mantendrá activo hasta la medianoche del domingo 3 de mayo, con el objetivo de garantizar la seguridad y la fluidez del tráfico.
Desde el organismo que dirige Pere Navarro señalan que este año habrá menos viajes que en ocasiones anteriores. La razón principal es que el 2 de mayo, festivo en la Comunidad de Madrid, cae en sábado, lo que reduce la duración del descanso para muchos ciudadanos.
Aun así, la previsión diaria de movimientos ronda los 1,5 millones de trayectos, una cifra ligeramente superior a la registrada el año pasado. Esto implica que, aunque el periodo sea más corto, la intensidad del tráfico seguirá siendo elevada durante los días clave del puente.
Para hacer frente a esta situación, la DGT desplegará todos sus recursos disponibles. Participarán agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, personal de los centros de gestión, equipos de mantenimiento y la unidad de medios aéreos, con el fin de supervisar y coordinar la circulación en todo momento.
«El objetivo de estos nuevos radares no es otro que reducir la siniestralidad en las carreteras catalanas, un objetivo que se traduce en este decenio 2020-2030 en reducir al 50% las víctimas mortales por accidente de tráfico. De hecho, en los tramos donde ya se ha instalado un cinemómetro, la siniestralidad ha bajado entre el 65% y el 80%. Con la movilidad y la autonomía que caracterizan a estos dispositivos, el SCT podrá controlar el exceso de velocidad en cualquier vía y, de este modo, cubrir más territorio para frenar la dispersión actual de la accidentalidad», explican desde Tránsit,
«Para determinar en qué puntos se situarán los carros radar, Trànsit ha elaborado un estudio en el cual se han analizado los tramos donde se concentra más accidentalidad y que servirá para elegir las ubicaciones. Estos cinemómetros móviles se situarán al margen de la carretera y, por lo tanto, serán visibles para los conductores. Por otro lado, los aparatos serán más resistentes, puesto que se han construido con una carcasa a prueba de vandalismos. Los primeros dos radares en remolque se colocarán inicialmente en la C-31 (en el kilómetro 196, en Bellvitge, sentido Castelldefels) y en la AP-7 (en el kilómetro 141, en Santa Perpètua de Mogoda, sentido Tarragona), tramos que registran habitualmente una elevada accidentalidad».
Vigilancia de todo tipo
El control en carretera también se reforzará con radares fijos y móviles, además de helicópteros, drones y cámaras destinadas a vigilar conductas como el uso del móvil o la falta de cinturón de seguridad. En los momentos de mayor tráfico, se habilitarán carriles adicionales y reversibles para mejorar la capacidad de las vías y reducir atascos.
Como novedad, se han incorporado radares móviles sobre remolque, conocidos como ‘radares carro’, una tecnología que ya se utiliza en países como Francia. Estos dispositivos están diseñados para controlar la velocidad en tramos especialmente peligrosos, como zonas de obras o áreas con alta siniestralidad.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, explicó que la finalidad de estos sistemas es reducir los accidentes de tráfico y avanzar hacia el objetivo de disminuir a la mitad las muertes en carretera durante la década 2020-2030. En los lugares donde ya se han probado, los siniestros han descendido de forma notable.













