José Luis Ábalos ha hablado explícita y detalladamente de su vida personal, de su relación extramatrimonial con Jéssica Rodríguez y sus intenciones de divorciarse de su mujer. El exministro de Transportes llegaba a admitir el amor que sentía por su amante. Declaraciones que, según unos, responderían a la forma de ser del también exsecretario de organización del PSOE, al papel que estaría representando en el Tribunal Supremo, para otros.
El periodista Iñako Díaz- Guerra considera que Ábalos es una persona muy inteligente y que su testimonio está medido al milímetro y responde a una interpretación: «El Ábalos enamorado es el Ábalos mejor. Es buenísimo en eso. Lo ha explicado muy bien Pilar, que ha dicho: ‘es igual de capaz de hablar de Schopenhauer que de prostitutas’«.
El annus horribilis que el exministro aseguraba haber vivido -en lo personal-, fruto del desamor que le habrían causado las mujeres a las que «fue enchufando» y no le correspondieron, sería un testimonio calculado para evitar hablar así de la presunta corrupción que se investiga en el caso mascarillas: «Es una persona muy lista y bastante inteligente. Mucho más preparada que el papel que quiere hacer porque le viene bien en el juicio».
Compartía esa teoría Paco Marhuenda, director del periódico La Razón: «No va a hablar de las chistorras, ¿no?».
¿Demasiadas imprudencias y amantes?
No serían tales las capacidades de José Luis Ábalos en opinión del también periodista Rubén Amón, que manifestaba sus dudas y las justificaba en las numerosas fechorías temerarias cometidas presuntamente por el exministro, así como en su amplia lista de amantes «que no le pueden seguir el ritmo»: «Un tipo inteligente no comete tantas imprudencias. Un tipo inteligente no hubiera estado en prisión provisional».
Indiferentemente del motivo de sus declaraciones ante el Alto Tribunal, Iñako sentenciaba al exministro: «Está en tal agujero que da igual. No es el paisano gañán que a él le gusta vender».
Implicación necesaria de ‘seres superiores’
El periodista Juan Soto Ivars admitía sentir simpatía por Ábalos al mismo tiempo que señalaba que la responsabilidad de los hechos que se juzgan recaería sobre los responsables situados por encima del exministro en el organigrama. No citaba textualmente a nadie pero no hay tantos: «No podemos ser ingenuos pensando que esto es solamente la trama que se está juzgando».
La entrada de Jéssica Rodríguez en cualquier empresa pública necesita de la connivencia de terceras personas que no están presentes en el proceso: «No podemos fingir que estos personajes que están siendo juzgados son los únicos que tenían información, y no podemos fingir que esa información no iba hacia arriba. Es absurdo».
«Hace falta que mucha gente se calle y que mucha gente permita», sentenciaba, dejando en el aire una acusación no personificada sobre algún superior de Ábalos.
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