Ferit ha llegado a casa de Diyar con una idea clara: no quiere hacerla sufrir más y ha ido a decirle que lo suyo no funciona. Pero Diyar, que es más lista que el hambre, no le ha dejado ni empezar. Antes de que él pudiera soltar la bomba, ella se ha adelantado reconociendo sus celos y pidiendo perdón por «acorralarlo». “He tenido dudas, pero es porque nunca he querido a nadie como a ti”, le ha dicho.
La manipulación ha subido de nivel cuando Diyar ha tocado la fibra más sensible de Ferit: la soledad. Con los ojos llorosos, le ha recordado que ella no tiene a nadie y que él es su único pilar. “Tú tienes una gran familia, puedes prescindir de mí, pero yo no puedo vivir sin ti”, le ha confesado.
Para rematar el golpe, la abogada ha utilizado la figura de su abuelo para presionar al joven Korhan, asegurando que el anciano está feliz de «confiarla» a él. Ferit, que iba decidido a recuperar su libertad, se ha visto de repente atrapado. Diyar le ha prometido que ya no habrá más celos y que «entiende» lo que siente por Seyran, pero la realidad es que le ha cerrado todas las puertas de salida.














