Los ministros de Sumar continúan apretando las tuercas a Pedro Sánchez para que dé un golpe encima de la mesa tras una nueva semana de asfixia judicial. El acto celebrado en Barcelona por Comuns, IU, Movimiento Sumar y Más Madrid, el tercero para alentar un frente de izquierdas por ahora incompleto que continúa sin tener un candidato definido, se ha convertido en una olla a presión para que el PSOE mueva ficha pese a admitir que hay una «operación de derribo» contra el Gobierno por parte de la derecha y la extrema derecha. Ha sido Ernest Urtasun el encargado de llevar la voz cantante de la exigencia: «Hay que dar la cara y tomar decisiones valientes para que su sede no siga siendo un lastre para la mayoría progresista de este país».
En los últimos días y a lomos de la trepidante actividad de los tribunales que cercan la figura de José Luis Rodríguez Zapatero y al funcionamiento del propio PSOE con el ‘caso Leire’, desde Sumar han reclamado que se den explicaciones, algo que el presidente del Gobierno no tiene previsto hacer hasta que el expresidente declare el 17 y el 18 de junio. Pero esta vez han dejado claro que las explicaciones tienen que venir de la mano de acciones, tanto en el ámbito del partido como en la agenda gubernamental, si de lo que se trata es de evitar un Gobierno de PP y Vox tras las próximas elecciones generales.
Sobre el primero de los aspectos, Urtasun no ha definido qué esperan que se haga en Ferraz, pero sí que ha tachado de «graves» las últimas informaciones que apuntan a una a presunta trama parapolicial y de influencias destinada a obstaculizar investigaciones judiciales que afectaban al entorno del PSOE. También el líder de IU, Antonio Maíllo, ha apuntado a las lagunas existentes sobre la actividad de Zapatero, además de pedir a los socialistas que «limpien su casa». «No somos iguales, no somos como ellos. Frente a golfos y corruptos, no vamos a tener ni una sola palabra en su defensa. Estamos impolutos y sin puertas giratorias», ha espetado la ministra de Sanidad, Mónica García.
Y es que, pese a apuntar que hay una intencionalidad política para desalojar a la izquierda del Gobierno, los ministros de Sumar han marcado distancias con el PSOE haciendo notar que en su expediente no hay casos de corrupción, además de recodar que saben en sus propias carnes qué es ser víctima de los «bulos» y del «‘lawfare’. La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, sentada en primera fila, ha sido reiteradamente mencionada por las querellas que recibió por haber impulsado medidas en materia de vivienda.
«Malditos sean los corruptos por traicionar la voluntad popular, sean de donde sean, se llamen como se llamen», ha lamentado el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ahondando aún más en esa diferencia que tratan de evidenciar respecto al PSOE pese a estar gobernando con él. También la coordinadora general del partido, Lara Hernández, se ha apuntado al intento de frenar que la sombra de la sospecha impregne a Sumar: «Esta no es nuestra mochila, la corrupción cero existe».
Lo que sí que han dejado claro todos es que no consideran que sea hora de convocar elecciones, sino de relanzar la legislatura reactivando medidas en materia de regeneración y vivienda. Maíllo ha recordado las 35 medidas contra la corrupción que se acordaron y que, por ahora, se han quedado solo en la teoría. «¿Está dispuesto a asumir que no haya cloacas y Villarejos?», ha preguntado dirigiéndose a Sánchez. Un asunto, el de las medidas estructurales para la regeneración democrática, en el que también ha insistido el alcaldable de los Comuns en Barcelona, Gerardo Pisarello. En ese marco por reactivar la agenda de medidas, Bustinduy ha reafirmado su compromiso por volver a llevar el decreto de vivienda al Congreso para prorrogar los contratos de los alquileres.
Poco se ha hablado en este acto del propósito por el que se agendó: cómo articular el reivindicado ‘frente amplio’ para las próximas generales. Podemos continúa sin subirse al carro, como también Compromís, Chunta y Més per Mallorca. Solo Hernández ha hecho una breve referencia al «gran debate territorial» que hay que articular más allá de los partidos para construir una «herramienta virtuosa» con un programa de «transformación profunda», pero sin entrar en detalles ni concreciones y, por descontado, sin apuntar a quién puede ser el líder de esa alianza. También Maíllo ha apelado a esa responsabilidad deslizando que quizá hará falta más de un intento. «Si nos caemos, nos levantamos y seguimos. Aquí no se rinde nadie», se ha desgañitado.
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