Al aire libre y bajo techo, en pista dura, sobre tierra y también en hierba cuando toque, no hay hoy un tenista como Jannik Sinner. No, ni siquiera el hoy lesionado Carlos Alcaraz, un genio mayúsculo cuya excelencia en las grandes citas no alcanza a contrarrestar la monstruosa regularidad ganadora del número uno del mundo. París, Indian Wells, Miami, Montecarlo y, ahora, sin fallo en 28 partidos, Madrid. Historia del tenis.
Sinner conquistó este domingo en la Caja Mágica su quinto Masters 1.000 consecutivo, un hito jamás logrado por nadie, derrotando a Alexander Zverev (3º del mundo) en la final (6-1 y 6-2 en 57 minutos). Nadie como el alemán sufre su tiranía, incapaz de vencerle sus nueve últimos enfrentamientos, desde el Abierto de EEUU de 2023, seis partidos seguidos ya sin rascarle siquiera un set de consolación. Tampoco, claro, lo logró en la Manolo Santana, una pista fetiche para él en la que había alzado el trofeo de campeón en dos ocasiones.
El tenista italiano Jannik Sinner sirve una bola al tenista alemán Alexander Zverev, durante el partido de la final individual masculino del torneo Mutua Madrid Open de tenis, este domingo en la Caja Mágica en Madrid. / Chema Moya / EFE
Un trámite de 57 minutos
Daba igual que Sinner no hubiese pasado de cuartos de final en sus tres participaciones anteriores en la Caja Mágica o que la altitud y la superficie de Madrid acortaran, sobre el papel, la diferencia entre ambos tenistas. La final fue un rápido trámite de 57 minutos para el astro de San Cándido, completando un torneo sobresaliente en el que solo cedió un set, el primero de los que jugó ante el francés Bonzi en su estreno en Madrid.
El primer set del partido por el título lo resolvió Sinner en apenas 25 minutos, un visto y no visto. En los cinco primeros juegos de la final, todos ellos ganados por el italiano, Zverev solo fue capaz de conectar cinco puntos, abrumado por la precisión quirúrgica de su rival, pero víctima también de errores no forzados impropios de un número tres del mundo, de un tenista de su palmarés. Pero este es, a veces, más de las debidas, el Sascha de los grandes días.

El tenista alemán Alexander Zverev devuelve una bola al tenista italiano Jannik Sinner, durante el partido de la final individual masculino del torneo Mutua Madrid Open de tenis, este domingo en la Caja Mágica en Madrid. / Chema Moya / EFE
El alemán se rearmó entre el final de la primera manga y el arranque de la segunda, pero cada fallo lo pagaba con sangre. Sinner castigaba con saña sus errores y lucía al servicio la eficiencia de sus primeros saques, una faceta de su juego en la que ha trabajado con denuedo y éxito en los últimos meses, redondeando así la perfección de su tenis. Ante Zverev, conectó ocho aces en los otros tantos juegos al saque que necesitó para ganar la final.
Un ranking supersónico
Sin posibilidad real de conseguir un ‘break’, Zverev fue perdiendo la poca fe que la quedaba, rumbo a un inevitable matadero, resignado a que su límite en el circuito lo marcan Sinner y Alcaraz. Los 8.000 puntos de diferencia entre el italiano y el alemán en el ranking ATP lo dicen todo. Aunque la puntuación de Sinner está, hoy, fuera de toda normalidad.
Desde que la ATP instauró el actual sistema de puntuación, en 2009, solo Novak Djokovic (máximo de 16.950 en junio de 2016) y Rafa Nadal (15.390 en abril de 2009) han acumulado más puntos que los 14.350 que Sinner posee tras su triunfo en Madrid. Si ganara en también en Roma (habrá que ver si acude o no al Foro Itálico, a casa) y Roland Garros, sin Alcaraz todavía en liza, Sinner solo quedaría ya por detrás del serbio en esa carrera histórica. En Madrid reescribió la historia del tenis. Pero no será la última vez que lo haga.













