El vino volcánico de Lanzarote que conquista Nueva York

Una copa de vino canario en Nueva York, la ciudad que nunca duerme, puede costar 20 euros. La reputación y la identidad volcánica de los vinos de Canarias los han convertido en un producto exclusivo en los mercados internacionales, aunque también en uno especialmente penalizado por los elevados costes del transporte. Detrás de una de estas bodegas están Marta Labanda y Daniel Ramírez, dos profesionales con trayectoria enológica y una estrecha vinculación con el sector vitivinícola. De las aulas pasaron a las parcelas de Lanzarote, donde fundaron Titerok-Akaet, una marca que factura aproximadamente 220.000 euros al año y distribuye sus botellas en más de ocho países, además de la Península y de las islas de Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura y, por supuesto, Lanzarote.

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