La devastadora agonía del Real Zaragoza: un equipo para llorar

El mar de lágrimas en que se convirtió anoche el Ibercaja Estadio y sus inmediaciones subrayaba la trascedencia del momento. Todo era llanto y desconsuelo en torno a un Real Zaragoza que viene anunciando desde hace tiempo que está ante sus últimas horas de vida y que su calvario no tiene fin.Tampoco la de una afición devastada ante el rigor de las desdichas y por la evidencia de una realidad tozuda que señala al conjunto aragonés como un digno merecedor de abandonar el fútbol profesional con toda la justicia que otorga la acumulación de deméritos propios.

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