El fin de semana de Miami confirmó las dudas sobre Aston Martin. Según explicó el propio equipo en la previa técnica publicada por la Fórmula 1, Honda introdujo mejoras tras varias semanas de trabajo en Japón. El objetivo era claro: reducir vibraciones y mejorar la conducción en un trazado exigente.
Alonso lo confirmó tras bajarse del coche. Las vibraciones han disminuido y el coche es más manejable. Pero también dejó claro el límite de ese avance: “las prestaciones no las hemos tocado”. Es decir, el problema principal sigue intacto.
El resultado fue contundente. Alonso saldrá 21º en el esprint de Miami y Lance Stroll 22º, sin tiempo válido. Aston Martin ocupa en solitario la última fila de la parrilla, sin capacidad de luchar por la Q2.
El AMR26 mejora en fiabilidad, pero pierde terreno en rendimiento
El análisis es claro. Aston Martin ha mejorado en fiabilidad, pero no en velocidad. Y en Fórmula 1 eso significa retroceder. Mientras el equipo solucionaba problemas internos, sus rivales han dado pasos adelante.
Comparativa directa en Miami
- Cadillac: hasta 6 décimas más rápido que Aston Martin.
- Williams: supera con solvencia el primer corte.
- Haas y Racing Bulls: pelean por la Q2.
- Aston Martin: última fila sin vuelta competitiva.
La frase de Alonso resume la situación: “Estamos más atrás porque ellos han mejorado y nosotros no”. No hay matices. No hay excusas.
Honda cumple su parte, pero no cambia el escenario
Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda, confirmó que las soluciones desarrolladas en Sakura funcionan según los datos. Las mejoras afectan a vibraciones, baterías y confort del piloto.
Sin embargo, esas mejoras no implican más rendimiento. En términos prácticos, el coche es más estable, pero no más rápido. Y eso se refleja directamente en la clasificación.
Un problema estructural, no puntual
Lo preocupante no es el resultado aislado, sino la tendencia. Aston Martin no ha introducido mejoras de rendimiento mientras otros equipos sí lo han hecho desde Japón.
Incluso equipos que estaban en la parte baja, como Williams o el nuevo Cadillac, han progresado. Aston Martin, en cambio, se ha quedado en el mismo punto.
Alonso lo explica sin rodeos: “Es el mismo coche”. Esa frase define el problema actual del equipo.
El plan de Aston Martin apunta a más adelante
El equipo no oculta su estrategia. Las evoluciones importantes llegarán más adelante, en el último tercio de la temporada. Es entonces cuando Honda podría introducir mejoras reales de prestaciones.
Hasta ese momento, Aston Martin asume que estará por detrás. Es una decisión estratégica, pero con coste deportivo inmediato.
En un campeonato donde cada sesión cuenta, quedarse parado equivale a retroceder. Miami ha sido la prueba más clara hasta ahora.
El AMR26 es hoy un coche más fiable. Pero también es, por resultados, el más lento de la parrilla.














