Trata de fingir Álvaro Arbeloa que nada de lo que está ocurriendo a su alrededor existe. Y quizá esté haciendo bien, qué remedio. Saber el técnico que la misión que le fue encomendada en el banquillo del Real Madrid está a menos de un mes de acabar y que el Barça puede rematar la faena entre mañana y la semana que viene, alzando el título liguero. Pero Arbeloa se agarra a que «el futuro es mañana».
Responde así cuando le preguntan sobre su admirado José Mourinho y los rumores (de momento son solo eso, un tonteo entre dos antiguos amantes) que le sitúan como su posible sustituto en la silla que ocupa y que ya cojea por todas las patas. Si la pregunta es más abierta, acerca de quién será el año que viene el entrenador del Real Madrid, la respuesta es la misma: «El futuro es mañana».
El caso Ceballos
Un mañana en el que no estará Dani Ceballos quien, como adelantó este periódico, fue apartado del equipo tras una fuerte discusión con Arbeloa y que no volverá a jugar esta temporada, seguramente ya nunca más con la camiseta blanca. «Lo que queda en el vestuario se queda en el vestuario», despejó el entrenador, que se presentó en Valdebebas con el piloto automático puesto.
Lo cierto es que al Madrid y a él ya solo les queda intentar aplazar lo inevitable. Si el Barça derrota esta noche a Osasuna, los blancos deberían ganar este domingo en el RCDE Stadium (sin el lesionado Mbappé en liza) para evitar el alirón azulgrana. Si no se dan esos supuestos, la consecución del título azulgrana se podría consumar en el clásico del Camp Nou que se disputa el domingo de la próxima semana.
El partido contra el Espanyol
«Mi motivación son los tres puntos», despejó sobre unas matemáticas que, en resumen, pueden hacer que el Madrid tenga que hacerle el pasillo al Barça o que ganen el título en el partido entre ambos. Dos potenciales escenarios que, por encima de todo, constatan el pobre nivel ofrecido por el conjunto blanco en el campeonato.
«Tenemos que mejorar mucho en lo colectivo. No nos da con el talento que tenemos para echar el balón al suelo y jugar individualmente. Necesitamos un plan, una estructura, cómo queremos desorganizar al rival… Lleva una mentalidad diferente a la que hemos tenido y lo hemos pagado con puntos«, analizó Arbeloa sobre un futuro que ni es mañana ni es con él.
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