España ya vive inmersa en la cuenta atrás para la sucesión de eclipses que se podrán ver en los próximos meses. En apenas 532 días se encadenarán tres eventos tan excepcionales como fascinantes: el 12 de agosto de este 2026 se podrá ver un eclipse total de Sol que pasará por A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, Valencia o Palma de Mallorca; el 2 de agosto de 2027 este fenómeno se repetirá, pero, en esta ocasión, será visible desde la mitad sur del país, incluida Canarias; y el 26 de enero de 2028 está previsto un eclipse anular de Sol cuya sombra cruzará el territorio nacional de suroeste a noreste. Es, cuanto menos, curioso. Más aún si se tiene presente que ningún área peninsular se ensombrecía de esta manera desde 1912.
Los científicos aguardan impacientes este fenómeno inusual que tendrá, sobre todo, gran impacto económico. Empezará este mismo mes de agosto. Según un estudio reciente elaborado por Airbnb y Opinium, las reservas de alojamientos de turismo rural se han triplicado para esos días clave. Es más, en localidades no urbanas de Aragón, Navarra, La Rioja, Castilla-La Mancha o Castilla y León se han multiplicado por diez. No en vano, viajeros de todas partes del mundo llevan más de un año planificando su estancia en España. Se calcula que su gasto medio será de 770 euros.
Pero si hay un colectivo que encabeza la lista de ansiosos por que llegue este 12 de agosto ese es el de los astrofísicos. Entre ellos, los que trabajan en el Centro Superior de Investigaciones Científicas. El CSIC lleva meses preparándose para este evento. Entre las acciones que esta institución ha programado está la publicación de ‘Eclipses. Cuando la luz desaparece‘, un libro pensado para toda la familia que está ilustrado y escrito por Noemí Fabra y que cuenta con la asesoría científica de Montserrat Villar, astrofísica y doctora en Ciencias Físicas. Forma parte de la colección ‘Mentes curiosas. Curiosas mentes’ de Editorial CSIC y Zahorí Books, que pretende «transmitir conocimiento, entretener y, sobre todo, inspirar a las mentes más jóvenes». Todos los volúmenes cuentan con versiones en catalán, gallego y euskera.
El Instituto Geográfico Nacional define ‘eclipse‘ como un fenómeno astronómico que ocurre cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean y el cuerpo que está en medio proyecta su sombra sobre el otro. Si la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, la sombra de la Luna se proyectará sobre alguna zona de la superficie de la Tierra y tendrá lugar un eclipse de sol.
«Tiene unas ilustraciones preciosas y para afianzar los conceptos básicos es un libro magnífico», afirma Montserrat Villar en una conversación con PRENSA IBÉRICA. Su trabajo se centra en el estudio de galaxias activas, las que cuentan en sus centros con agujeros negros supermasivos, para entender cómo estos pueden afectar a su evolución.
P. ¿Por qué los eclipses causan tanta fascinación?
R. Porque son un espectáculo maravilloso y extraordinario. De repente, el Sol empieza a desaparecer en pleno día, comienza a perder un mordisco que cada vez se hace más grande y que es la sombra de la Luna. También por todas las emociones que despierta, porque se pueden llegar a ver las estrellas más brillantes, porque baja la temperatura… Y porque afecta a nuestro comportamiento y al de los animales.
P. En la antigüedad despertaban auténtico terror.
R. Sí, pero ya hace más de 2.000 años desde que entendemos el mecanismo natural que los provoca. Pero sí, es cierto que, antes, ver desaparecer el Sol de repente provocaba terror. Era algo inesperado y se interpretaba como una señal de que venían acontecimientos terribles. Incluso hubo muertes de reyes y gobernantes que coincidieron con eclipses y se achacó a que habían sido anunciadas o provocadas por ellos. También hubo épocas, por ejemplo, en la Edad Media, en la que coexistieron las visiones mítica y científica.
P. Hoy en día siguen siendo objeto de leyendas, como la que dice que su influencia puede hacer que se adelanten los partos.
R. Sí, existen bulos. Además del que dices, está el que asegura que si se cocina mientras el Sol está eclipsando se envenena la comida. O que los rayos X pueden hacer daño durante un eclipse. O que nuestro peso cambia de manera apreciable en su transcurso… Son leyendas que no tienen ninguna base real.
Montserrat Villar achaca a ese temor que inspiraron hace siglos la razón por la que su estudio se remonte a milenios atrás. Y ha sido, precisamente, ese afán de conocimiento el que ha propiciado auténticos hitos científicos. Sin ir más lejos, el eclipse de 1919 fue fundamental para probar la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein. «En el pasado, la única forma que había de estudiar la parte más externa del Sol, la corona, era durante los eclipses. Ya en el siglo XX se desarrolló tecnología puntera para observarlo desde la Tierra y desde el espacio», indica.
Pero, pese a ello, aún se siguen poniendo en marcha investigaciones que se valen de la información que proporcionan los eclipses. «Se han trazado sus fechas, movimientos y duraciones para entender cómo ha ido cambiando el ritmo de rotación de la Tierra. El planeta no se ha movido siempre a la misma velocidad, en el pasado giraba sobre sí misma con mucha más rapidez, lo que significa que el día y la noche duraban mucho menos», apunta Villar.
Una oportunidad única
El mayor valor de este trío de eclipses reside, para los científicos, en el interés que despierta en la sociedad. Y el calendario que le espera a España invita a pensar que la afición por estos fenómenos cósmicos alcanzará cuotas nunca vistas. En especial, porque la Península Ibérica no presenciaba un acontecimiento así desde el 17 de abril de 1912. En Canarias, el último visible data de 1959.
«Es cierto que los eclipses son relativamente frecuentes y que todos los años se ven en algún punto del planeta, sean totales, parciales o anulares. El promedio es de 18 meses, aunque puede variar. Lo que es inusual es que se puedan apreciar desde un mismo lugar«, explica Montserrat Villar. Es una particularidad de los eclipses de Sol que no tienen los lunares: cuando ocurren, estos pueden observarse desde cualquier lugar donde sea de noche. «Tenemos por delante una oportunidad extraordinaria para disfrutar de este espectáculo celeste desde diferentes partes de España», concluye la investigadora del CSIC.
Portada de ‘Eclipses. Cuando la luz desaparece’, de Noemí Fabra y Montserrat Villar. / Editorial CSIC y Zahorí Books
Noemí Fabra: «El reto ha sido representar la oscuridad sin recurrir al negro»
Las manos de Noemí Fabra son las que han dado forma al proyecto. Suyos son los textos y los dibujos que explican de manera sencilla y rigurosa todo lo que ocurre durante los eclipses solares y lunares.
P. ¿Cuánto ha aprendido creando este libro?
R. Absolutamente todo porque no tengo formación científica ni de astrofísica. Todo empezó con un proceso de investigación, con la búsqueda de muchas fuentes. A partir de ahí, descubrí un mundo que no conocía en profundidad.
P. ¿Cuánto tiempo ha empleado en esa investigación?
R. Fue largo, hasta que puse todos los conocimientos encima del papel y empecé a dibujar los esquemas. Con la revisión de Montserrat Villar me di cuenta de que algunas de las fuentes que había consultado no estaban actualizadas. Por ejemplo, había puesto que Júpiter tenía 95 lunas y ella me dijo que son 97. Eso fue bonito.
P. ¿Había hecho algo parecido antes?
R. En 2024 publiqué un libro llamado ‘El corazón’, que se parece un poco a este porque también trato el tema de forma transversal. No solo la parte biológica o anatómica, sino también su poder simbólico.
P. ¿Cómo es escribir y dibujar para un público joven?
R. Hay que adaptar el lenguaje para que se entienda y para eso se hicieron muchas revisiones. Es mucha información, muchos datos. Es importante que el tono sea adecuado.
P. Los eclipses son, en esencia, un juego de sombras. ¿Cómo ha sido trabajar con esa oscuridad?
R. Fue un reto. Primero porque hay un texto en negro que se tiene que poder leer. El desafío ha sido representar esa oscuridad recurriendo a tonos intermedios, como púrpuras o verdes muy oscuros.
P. ¿Usted siente esa fascinación que provocan los eclipses?
R. Totalmente. Sobre todo por los solares, que se producen tan infrecuentemente.
P. Supongo que no se va a perder el de este mes de agosto.
R. Vivo en Barcelona, aquí no se va a poder ver total. Un poco más al sur, sí. Por suerte, mi padre vive cerca de Tarragona y toda la familia iremos allí a disfrutarlo.













