La industria de la longevidad está invirtiendo millones de euros en descubrir las claves para vivir más y mejor. Uno de los ámbitos que más se está investigando es el de los centenarios, con el fin de encontrar las claves que hacen que algunas personas rocen o incluso superen el tope de longevidad, situado en torno a los 115 años. En este contexto, un estudio internacional publicado en ‘Nature’ ha revisado la evidencia científica disponible sobre el sistema inmune de las personas que superan los 100 años y la conclusión es que muchos centenarios conservan rasgos inmunológicos de personas mucho más jóvenes, lo que indica que el paso de los años no ha debilitado la capacidad de su organismo para luchar contra los patógenos y las enfermedades.
«El sistema inmune de muchos centenarios muestra rasgos que ayudan a explicar una vida más larga y una mayor resistencia frente a enfermedades asociadas al envejecimiento«, ha explicado el doctor Alejandro Lucía, catedrático de la Facultad de Medicina, Salud y Deportes de la Universidad Europea, institución que ha participado en una investigación que forma parte del programa de subvenciones del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer.
Lucía aclara que la longevidad extrema «no responde a un único mecanismo, sino a una adaptación coordinada del organismo que permite preservar funciones inmunológicas claves durante más tiempo». De hecho, los investigadores han descubierto varios determinantes en los centenarios, como una mejor vigilancia inmunológica; una menor activación de mecanismos inflamatorios; una mayor capacidad de autofagia celular -el proceso de autolimpieza que elimina toxinas y componentes dañados o envejecidos- y un perfil molecular y epigenético compatible con una mejor preservación del sistema inmune.
La microbiota
Asimismo, también es importante la microbiota, el conjunto de millones de microorganismos que habitan en el intestino y otros orificios del cuerpo, que recientes investigaciones relacionan con la mayoría de funciones del cuerpo y también con el 95% de las patologías. Los investigadores han encontrado que los centenarios tienen una diversidad microbiana intestinal más conservada y patrones de expresión génica -el proceso mediante el cual las células utilizan la información codificada en el ADN para sintetizar principalmente proteínas- en células inmunes circulantes que recuerdan a las de personas de menos edad.
«Los datos disponibles sugieren que estas personas logran modular mejor procesos vinculados a la inflamación crónica de bajo grado, la autofagia celular o la vigilancia inmunológica, lo que podría abrir nuevas vías para comprender cómo envejecemos», ha explicado a su vez el doctorando de la Facultad de Ciencias Biomédicas y de la Salud en la Universidad Europea, Pedro Carrera-Bastos.
Los supercentenarios
Además, el estudio indica que todas estas características están más marcadas en los semisupercentenarios, las personas que tienen entre 105 y 109 años y los supercentenarios, que son los que superan los 110 años. En estos casos, según los investigadores, sus perfiles inmunológicos pueden asemejarse, en algunos aspectos, a los de adultos mucho más jóvenes.
En este sentido, el investigador sénior de la Universidad Europea, Borja del Pozo, ha destacado que «estudiar a centenarios, semisupercentenarios y supercentenarios ofrece una oportunidad única para identificar factores que no solo contribuyan a vivir más años, sino a hacerlo con mejor salud y mayor funcionalidad».
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