Noemí Cobos Barona (Teruel, 1996) coge el teléfono con cierto alivio. Solo cierto. Nueve años después de que comenzaran esos primeros dolores en su rodilla derecha, que la llevaron a quirófano y desembocaron en un proceso judicial, el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) ha condenado al Salud (Servicio Aragonés de Salud) por negligencia médica y la gimnasta profesional se mantiene ahora a la espera de recibir la parte que le queda de su indemnización. Lo que por ahora no ha conseguido recuperar es la normalidad de la que gozaba antes de 2017. «Sigo con dolores crónicos, con inestabilidad. No aguanto más de una hora de pie, y andando ni veinte minutos. Mi vida ha cambiado radicalmente», comparte. Su foco, ahora, está en encontrar a un especialista en Traumatología que le pueda ayudar.
La historia de Noemí se remonta a 2017, cuando dedicaba gran parte de su vida a la gimnasia profesional. El dolor en la rodilla derecha la llevaron de uno a otro hospital aragonés y, en mayo de 2018, le diagnosticaron una «lesión grave«. «Sufría inestabilidad articular por rotura del ligamento cruzado anterior y del complejo posterior lateral y menisco», indica. Entonces tenía 22 años y «muchos dolores» que la llevaron a reclamar hasta que le informaron de que la operarían.
Según cuenta ella y respaldan sus abogados defensores, los letrados del Defensor del Paciente Ica Aznar Congost y Juan Carlos Montealegre Bello, la Seguridad Social la derivó a la Clínica Montpellier de Zaragoza, un centro privado. El 26 de abril de 2019 la operaron. «El error clave es que no me hicieron la reconstrucción del complejo posterior lateral», explica. Sus abogados informan de que «se olvidaron de realizar una de las dos intervenciones necesarias para su curación».
«El error clave es que no me hicieron la reconstrucción del complejo posterior lateral»
«Me iba mal, mal. Tenía dolores», recuerda. Era consciente de que le tendrían que haber realizado varias intervenciones porque así lo señalaba en su diagnóstico. Tres años después, en 2022, volvió a ser atendida en un hospital público de Aragón. «Ahí lo vieron claro. El médico me dijo que se habían olvidado de lo más importante», relata, y agrega: «Entre unos y otros se habían ido lavando las manos«. Aquel profesional puso negro sobre blanco.
«Me hizo un informe y fue un diez de hombre. Me dijo que me había hecho una mala praxis. Al escuchar eso, me puse a buscar en Internet al mejor abogado para llevar mi caso», relata. Así dio con Aznar Congost y Montealegre Bello, especialistas en Derecho Sanitario adscritos a los servicios jurídicos de El Defensor del Paciente.
Noemí se adentró así en un proceso judicial con la pena de haber dejado a un lado la gimnasia por ese «dolor tan fuerte» que recuerda sufrir. «Era mi pasión. Yo quería llegar a algo, pero me dijeron que no podía hacer deportes de impacto», lamenta. «Lo mismo que se dobla la rodilla hacia adelante cuando andas, me pasaba a mí hacia un lado. Se me doblaba hacia allí», detalla. La joven explica que la lesión era “evidente e incluso se veía». «Tu propio cuerpo sabe cuando algo va bien y cuando va mal», sostiene.
Otras dos intervenciones
A Noemí la volvieron a operar hasta dos veces más, la última para quitarle los hierros posterolaterales. «Me dolían y se me quedaba la pierna dormida», señala. A pesar de las intervenciones, continúa con secuelas. «No quedó bien la operación. Si la primera me la hubieran hecho bien, esto no habría pasado», afirma.
Desarrolla Noemí que las complicaciones en la rodilla derecha le provocaron dificultades también en la izquierda, que se le ha «fastidiado de compensar mal» al andar. «También tengo ese ligamento cruzado roto y bursitis en la cadera», apunta. Se trata de la inflamación de las bolsas sinoviales, las bursas, que amortiguan la articulación, lo que provoca un dolor agudo.
«Estoy mirando a ver si alguien me puede ayudar y operar»
Mientras convivía con el dolor, dejó a los abogados actuar y busco apoyo en su círculo más cercano: sus padres, su hermano, su novio. «Me apoyan y ayudan muchísimo. Es que hasta en las cosas cotidianas, en lo más esencial, tienen que ejercer mis padres por mí», aclara. A nivel legal, las respuestas llegaron hace solo unas semanas. Según informan desde el Defensor del Paciente, la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA dictó sentencia el 9 de abril de 2026 después de un recurso contencioso-administrativo. La resolución, a la que ha tenido acceso este diario, condenó al Salud a indemnizar a Noemí por, expresan los abogados, «las graves secuelas derivadas de una negligencia médica».
Desde la asociación indican que, a su juicio, en la indemnización final no se ha tenido en cuenta «la lesión e inestabilidad provocada por esta negligencia a la pierna sana» ni «la incidencia real en la carrera deportiva de la paciente, rebajando al mínimo la puntuación de las lesiones y no ajustándose a la realidad de las secuelas sufridas por la deportista».
Con todo, la gimnasta turolense siente algo de alivio de ser indemnizada porque su intención es destinar esa cuantía a tratarse la rodilla si, apostilla, «llega algún doctor». «Estoy mirando a ver si alguien me puede ayudar y operar. Quiero buscar y, si el día de mañana se ha avanzado en este aspecto, tener el dinero para poder ser operada», expresa. Y comparte: «Estoy desesperada. Si algún profesional me puede ayudar…«. Por ahora, en Noemí hay solo cierto alivio.
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