Todos los analistas involucrados preveían que sucedería, y así lo ha confirmado la Reserva Federal (Fed). El banco central estadounidense ha anunciado que deja los tipos de interés en el rango objetivo entre el 3,75% y el 3,50%, por quinta vez consecutiva, desde que los bajase el 10 de diciembre del pasado año. Sin embargo, la decisión de mantener el precio del dinero estable se toma con la mayor discrepancia entre los miembros del banco central estadounidense desde octubre de 1992. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) ha votado dividido: ocho votos a favor de mantener los tipos y cuatro en contra.
Así, el organismo presidido por Jerome Powell considera que la crisis originada por la guerra entre EEUU, Israel e Irán, que cumple este miércoles los 60 días de duración, no ha hecho la suficiente mella en la economía estadounidense como para elevar el precio del dinero, pese a sus notorios efectos sobre la inflación. Así, la máxima autoridad monetaria del país mantiene su enfoque basado en los datos, evitando a toda costa una decisión precipitada que pueda resultar contraproducente para la recuperación económica del país.
Según las últimas cifras, el IPC de EEUU se elevó hasta el 3,3% en la última revisión, del pasado 10 de abril, escalando casi un punto entero desde el 2,3% en el que reposaba anteriormente. Sin embargo, la junta de gobernadores de la Fed no ha considerado apropiado tocar los tipos de interés, que acumulan ya cinco reuniones consecutivas inamovibles.
Por su parte, los últimos datos de paro de EEUU muestran un mercado laboral robusto, apenas afectado por el conflicto en Irán. La tasa de desempleo del país cayó hasta el 4,3% en marzo, una décima menos que en febrero, con 7,2 millones de personas en el paro, según los últimos datos divulgados a principios de abril.
El adiós de Powell
Esta reunión cobra especial relevancia por ser la última de Powell al frente del organismo. El presidente de la Junta abandonará su cargo en las próximas semanas para dejar paso a su sucesor, el nominado por Trump, Kevin Warsh. Powell, que accedió a la máxima autoridad monetaria del país el 5 de febrero de 2018, aupado precisamente por Trump, ha visto deteriorarse su relación con el presidente de EEUU durante el segundo mandato de este.
Trump ha cuestionado en innumerables ocasiones la labor de Powell al frente de la Fed, debido a su negativa a bajar los tipos de interés, como el presidente siempre quiso, afirmando que estaba costándole miles de millones a los estadounidenses. El magnate neoyorquino llegó a decir que el banquero era un «idiota» que dejaría la Fed pronto —como ha acabado sucediendo—, y ha amenazado en varios momentos de su mandato con despedirlo.
Un nombramiento embarrado
Finalmente, la estancia de Powell en el banco central más importante del mundo culmina de una forma pacífica, cediendo la batuta a Warsh, que ya formó parte de la junta de gobernadores de la Fed de 2006 a 2011. Warsh compareció la semana pasada frente al Comité Bancario del Senado, que tenía que ratificarlo en el puesto antes de que pasara a votación general. Sin embargo, el senador republicano Thom Tillis bloqueó su nombramiento, argumentando que no daría el ‘sí’ hasta que la investigación emprendida por la Administración Trump contra Powell sobre los supuestos sobrecostes por la renovación del edificio de la Fed fuera cerrada.
La fiscal general del distrito de Columbia, Jeanine Pirro, anunció el cierre de la investigación contra Powell el pasado 24 de abril, por lo que Tillis finalmente dio su brazo a torcer y concedió su voto a Warsh, al que considera «el candidato perfecto». Warsh tendrá que enfrentarse ahora a la votación del Senado, pero todos los indicios apuntan a que será confirmado y presidirá la próxima reunión de la Fed, que se celebrará el próximo 17 de junio.
Powell no tendrá más remedio que dejar la presidencia, pero podría permanecer en la Junta. El gobernador ya dejó claro que no se iría hasta que se le absolviese, y una vez se cerrase este capítulo, anunció que tomaría una decisión que beneficiase al pueblo estadounidense. Por tanto, pese a que ningún exmandatario de la Fed lo ha hecho hasta ahora, Powell podría permanecer en la toma de decisiones de los tipos, ya que su mandato como gobernador no termina hasta 2028.
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