Clima irrespirable en el RCD Espanyol, incapaz de ganar en un 2026 que va a entrar en su quinto mes. Los pericos encadenaron, ante un Levante que marcha penúltimo, su decimosexta jornada sin conocer la victoria (10 derrotas y seis empates).
Y pudo ser peor, ya que solo las paradas de Marko Dmitrovic y el travesaño, en la última jugada del partido, evitaron que los de Luís Castro se fueran de Cornellà-El Prat con los tres puntos en el zurrón. Es por ello que la hinchada espanyolista, temerosa de un descenso que la temporada pasada eludieron en la última fecha del campeonato, despidió a sus jugadores con sonido de viento y gritos generalizados de «fuera, fuera».
Del cielo al infierno
Una escena que nadie podía imaginar cuando el Espanyol cerró el año pasado con cinco triunfos consecutivos, a solo dos puntos del Villarreal y cinco por encima del Real Betis. Ahora, los de Manolo González marchan decimoterceros con 38 unidades, a solo cinco de una zona roja que marca el Sevilla.
Preguntado por si la situación es reconducible, Manolo dijo que “yo creo que sí, hay que tener en cuenta que los jugadores son personas y llevan una mochila importante. Lo único que queda es seguir apretando”, defendió.








