Los hijos de Tulia, la mujer presuntamente asesinada en la Fuensanta (Córdoba) el 13 de abril pasado, han denunciado este lunes en el juzgado de Guardia un cambio de cerradura en el piso que el supuesto agresor, su padre, compartía con la hija cuando ella, que trabaja fuera, se desplazaba a Córdoba.
Además, temen que se impida el acceso a su domicilio también al hijo, que estudia en Madrid, pero convivía con su madre cuando regresaba a la ciudad. Las dos viviendas se ubican en plantas contiguas del número 1 del pasaje Virgen de Luna y son propiedad de la hermana del presunto agresor.
Se desplazó junto a una abogada para cambiar la cerradura
En su denuncia, los sobrinos argumentan que el sábado pasado su tía se desplazó a la vivienda junto a una abogada y cambió la cerradura, a pesar de que la hija de Tulia tiene sus pertenencias personales en el interior del inmueble.
Una multitud condena el crimen machista de La Fuensanta, en una manifestación horas después del asesinato. / Manuel Murillo
Afirman que en días previos la familia del supuesto agresor ya intentó acceder a la vivienda del ahora encarcelado, acompañada de agentes de Policía, pero se les informó de la existencia de actuaciones judiciales en curso.
La jueza da cinco días a las partes para formular alegaciones
De hecho, los hijos solicitaron, el 23 de abril pasado, al juzgado número 2 de Violencia sobre la Mujer «la atribución y protección de la situación posesoria de la vivienda». Este lunes la jueza ha otorgado a las partes cinco días para que formulen sus alegaciones.
Entienden que lo ocurrido podría constituir un delito de allanamiento de morada, un delito de coacciones y un delito de amenazas. Entre otras, solicitan que se adopten medidas cautelares de protección de la posesión de la vivienda.
El piso de Tulia, atribuido al uso familiar
Asimismo, los hijos de Tulia señalan que han recibido amenazas «en el sentido de que, en fechas próximas, se procederá al cambio de cerradura del piso segundo B, cuyo uso corresponde a los hijos de la fallecida«, y que en estos momentos está siendo utilizado por el hijo de Tulia.
En este sentido, el abogado de la familia, José Rafael Palomino, recuerda que la vivienda de la víctima fue atribuida al uso familiar a raíz de la separación de la pareja en el año 2006. Un año antes, el supuesto asesino de Tulia había sido condenado por maltratar a su mujer y a sus dos hijos.













