CC OO-PV y UGT-PV han realizando este lunes un llamamiento para llenar las calles el próximo 1º de Mayo para reivindicar «derechos, no trincheras» frente «al ruido, el odio, la guerra y la división». «Los derechos que se conquistan no son para siempre, hay que seguir luchando porque corren el riesgo de perderse en un mundo en el que el fantasma de la ultraderecha se extiende».
Así, lo han reivindicado la secretaria general de CC OO-PV, Ana García, y su homólogo de UGT-PV, Tino Calero, para presentar en rueda de prensa las manifestaciones del Día de los Trabajadores, que están convocadas a las 11 horas en València (plaza San Agustín); Alicante (IES Jorge Juan); Castelló de la Plana (plaza de las Aulas); Elx (plaza de Barcelona), y Alcoi (avenida Albereda) bajo el lema ‘Derechos, no trincheras. Salarios, Vivienda y Democracia’. Los dos dirigentes han comenzado su intervención con «una muestra de solidaridad con el pueblo palestino y contra el genocidio de Israel» y diciendo ‘No a la guerra’.
Mejoras
Al respecto, García ha advertido de que «vivimos tiempos complejos» y que «todas las mejoras que se han conseguido por la vía del diálogo social, como la reforma laboral, la subida del salario mínimo o pensiones, a golpe de Boletín Oficial del Estado o a golpe de Diario Oficial de la Generalitat Valenciana se podrían cambiar» y por ello «tenemos motivos de sobra para movilizarnos: Hay que llenar las calles porque hay que proteger lo conquistado para que no nos los arrebaten y ganar el futuro».
Así, ha insistido en que «no nos podemos relajar porque la micro, el bolsillo de los trabajadores no está lleno y no les permite llegar a fin de mes», lo que demuestra que «quedan muchos retos por delante y no nos podemos conformar con la situación».
Del mismo modo, Tino Calero ha coincidido en que «ese modelo de bienestar que hemos construido lamentablemente corre el riesgo de perderse» ya que estamos «en un mundo en el que estamos viendo cómo lamentablemente el fantasma de la ultraderecha se extiende y marca la agenda política».
Asimismo, ha mostrado su preocupación por «la deriva del Gobierno valenciano en relación a la gestión de los servicios públicos» con «la privatización de los servicios sociales, unas lista de espera escandalosas o el conflicto en la educación pública valenciana donde tenemos un gobierno absolutamente intransigente incapaz de avanzar en un acuerdo» con el profesorado. También ha urgido al Consell a poner medidas para garantizar el derecho a la vivienda y a «tomar conciencia de que somos una comunidad que estamos situadas en el centro del impacto del cambio climático».
Manifiesto
Así, en el manifiesto conjunto las organizaciones sindicales mayoritarias recalcan que estamos en «un momento decisivo, en el que están en juego no solo las condiciones de vida de la clase trabajadora, sino la propia calidad de nuestras democracias». «Frente a quienes pretenden dividirnos, enfrentarnos y levantar trincheras, el movimiento sindical responde con más derechos, más cohesión social y más democracia», reclaman.
En ese sentido, han apuntado que vivimos en un contexto internacional marcado por «la inestabilidad, la guerra y el cuestionamiento del derecho internacional» y que «los regímenes autárquicos y plutocráticos, liderados por la administración Trump, están erosionando el equilibrio del orden internacional, impulsando un escenario de creciente inestabilidad en el que los valores democráticos se ven cada vez más debilitados y cuestionados».
Así, apuntan que «la escalada del conflicto en Oriente Medio, la persistencia de guerras abiertas en distintas regiones del mundo, como la agresión a Ucrania, el genocidio en Gaza o ataques indiscriminados en el Líbano, evidencian el fracaso de la comunidad internacional para garantizar la paz» y por ello exigen «el respeto estricto al derecho internacional, el fin de las guerras y la protección de la población civil» y una Unión Europea «valiente y propositiva que se comprometa en la defensa de los derechos humanos en el Mundo».
Ultraderecha
Así, advierten de que «el avance de la ultraderecha, en España y en el mundo, no es una opción política más: es un proyecto que cuestiona derechos fundamentales, alimenta el odio y debilita la democracia». «La proliferación de partidos de ultraderecha en nuestro país está generando un clima creciente de crispación y polarización política, marcado por el avance de posiciones reaccionarias que se alimentan del machismo, la LGTBIfobia, la aporofobia y el racismo, envueltas en un nacionalismo rancio y nostálgico de un pasado que algunos pretenden resucitar», lamentan.
Por ello, han valorado la puesta en marcha del proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes, una medida que califican de «justicia imprescindible» para garantizar derechos y poner fin a la explotación laboral. «Frente a quienes promueven el odio, el sindicalismo defiende la igualdad, la convivencia y los derechos humanos. Sin diversidad no hay democracia. Sin democracia no hay derechos laborales», recalcan.
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