Después de hablar del proceso creativo de ‘El Baifo’ y de la primera vez que se puso delante de un micro en esta primera entrevista, la conversación con Quevedo continúa en la terraza del Boutique Hotel Cordial de la Plaza de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria. El cantante habló con La Provincia, diario del grupo Prensa Ibérica.
En la canción ‘Hijo de volcán’, la que cierra tu nuevo disco, aparece Pedro, en vez de Quevedo, y te abres en canal. Escribir esta letra y que esta canción salga, ¿te ha dado miedo o ha sido más una catarsis, algo liberador?
Creo que en todos mis álbumes he dejado dos o tres temas en los que se nota que hablo de mi vida personal. Hablo de mis hermanas, de mi familia, de mi gente, de mis problemas, de las cosas buenas, de las cosas que me dan miedo. Siento que en cada álbum siempre dejo un espacio como para hacer un ‘update’ de mi vida. Tanto de lo bueno como de lo malo. Y creo que este es como muy fuerte. En ‘Buenas Noches’, la canción ‘Buenas Noches’ es un poco eso. En ‘Donde Quiero Estar’, el tema ‘Donde Quiero Estar’ quizá es un poco eso. Pero este es mucho más amplio, es un tema más largo. Y muy, muy, sincero. No es que el otro no haya sido sincero, creo que me he mostrado vulnerable en muchos momentos. Tengo un montón de cosas que no me gustan de mí, otras que sí, otras que intento cambiar, otras que simplemente pasan en mi vida y ocurren y ya.
Eso es algo que el público agradece un montón, porque al final es algo que nos pasa a todos. Y ver que alguien que ha llegado a donde has llegado tú también siente eso, hace ver que todos somos todos iguales.
Total. Yo siento que mi público más fiel siempre conecta con esos temas. Y es lo que dices tú, como que agradece también que me deje conocer un poco. Y a mí me gusta también porque siento que es liberador. No te voy a decir que sea algo como ‘uf, lo dije por fin’. Tampoco es eso, porque en verdad me sale. Simplemente llegas un día al estudio y de repente te sale. No hay más. Esos temas tampoco los puedes buscar.
El tema de ‘Mi balcón’ va un poco en esta línea. ¿Tiene algún tipo de simbolismo? Porque el balcón es como una especie de espacio que está como entre la vida privada y la vida pública.
Yo siento y siempre he pensado que los balcones de las casas son como una zona muy personal y muy de confort. Dentro de tu casa también tendrás tus movidas y tal, pero el balcón es como el momento de salir a coger un poquito el aire. Cuando hice ese tema me imaginé qué me saldría ir pensando si tuviera una casa mega enorme, igual de alta que la catedral, y tuviera un balcón desde allá arriba y viera toda la ciudad. El tema no habla de una cosa en específico. Va nombrando muchas. Pero creo que tiene sentido con una vista desde muy arriba. Muy amplia. Ves todo y vas dándote cuenta. Puedo ver esto, lo otro, aquí esto me lleva a pensar y a recordar el pasado, esto me lleva a recordar un amor que tuve…
En la canción ‘Hijo de volcán’ hay una frase en la que dices «intuición puto». ¿Te ha pasado que con todos los cambios que has tenido en tu vida en estos años te has desconectado un poquito de esa intuición? ¿O la intuición siempre la has tenido ahí?
Siempre. Yo me muevo por mi intuición. Por lo menos en mi proyecto. Todo lo que hago nace de un momento en el que de repente hay algo que me dice que es esto. Y ya no solo en mis proyectos, sino en mi vida personal. Como me apetece esto, siento que esto es lo que me toca ahora. Al final eso es la intuición. Yo siento que siempre me acompaña. Y que es de las cosas más valiosas que tengo. No digo que mi intuición sea increíble, ni mala, pero es mía. Es única. Confío mucho en ella.
Al final escucharse uno mismo no es fácil. Y más en tu caso, que tendrás tantas voces alrededor diciéndote cosas.
Sí. Yo creo que también la gente que me rodea, sobre todo en mi equipo, confía también mucho en mi intuición.
En tus letras también hablas de ellos, de tu equipo. Y haces mención a que en tu círculo no entra nadie. En tu equipo hay colegas tuyos, gente que conoces desde hace un montón de años. Tú te rodeas mucho de eso, de tus amigos. ¿Es algo que ves que se hace en la industria o es algo más tuyo?
Yo te diría que creo que sí se hace bastante. Yo voy por ahí y todo el mundo tiene su círculo de confianza. Siempre se intenta que haya un colega, que haya gente cercana. Es la manera de trabajar cómodo y de trabajar en confianza. Si estás con desconocidos cuesta un poco más la manera de entenderse y saber qué se le da bien a uno o al otro, saber en qué te puedo aportar. Y creo que eso, con gente de confianza, es más fácil de llevar. Tiene cosas buenas y cosas malas también.
Pero te aseguras de que estás con gente que quiere estar contigo por quien eres tú de verdad, porque eres Pedro, no porque seas Quevedo.
Sí, sí, sí. Total.
En el disco hay varias canciones en las que está presente el timple de Hirahi Afonso. De hecho, lo primero que vimos de este álbum fue el adelanto de ‘Ni borracho’ con él. ¿Por qué lo decidiste así?
A Hirahi me lo enseña Javi, de mi equipo. Yo no lo había escuchado nunca y me escuché un disco que me enseñó él y empecé a quemarlo un montón. El tío toca que lo flipas. Es un músico de la leche y el cabrón hace un montón de cosas supervariadas. No le gusta cerrarse a nada y siento que eso me representa mucho. Le encanta tocar el timple, pero se va para México a hacer sus movidas. Después también toca la guitarra, hace sus proyectos. Y siendo un pibito joven de aquí y tal… Desde que me lo enseñó y vi toda su movida, quise que él tuviera algo que ver con el álbum. Yo tenía pensado que él le metiera en algunas canciones y al final le dije: ‘Bro, escúchalas y en las que tú te sientas, deja tu granito de arena’. Fue increíble y tenerlo en el disco es brutal. Esos días que estaba ahí coincidió que queríamos grabar el vídeo así que le dijimos ‘Hirahi, ¿tú harías esto?’ Y salió de manera natural.
Ese vídeo fue lo primero que se supo de que había nuevas canciones tuyas.
Sí. Llevaba un tiempillo parao’. Y eso fue el inicio del momento de ahora.
Y surgió de manera más o menos espontánea.
Sí, natural. Es que eso es lo bueno de que sean pibitos de aquí también. Él llega aquí y, aunque no nos conozcamos, en diez minutos ya somos colegas. Sabes que no hay más. No hace falta más. Se me hace muy cómodo.
También en tus letras de este disco mencionas a veces el cielo, a Dios. Tú fuiste a un cole religioso, el Claret. ¿Qué papel tiene la religión o Dios en tu vida?
Yo creo en Dios, la verdad. No creo que esté nada relacionado con mi paso por el Claret. Ahí llegué más tarde, el preguntarme a mí mismo si de verdad es eso. Quizás tengo menos relación de la que me gustaría. Tengo una manera mía, como todo el mundo, de creer en Dios. Muchas veces no tengo tiempo, pero creo que me ayuda siempre de alguna manera.
La fe está presente en tu vida.
Sí. No soy muy practicante, pero creo que por lo menos tengo una relación con Dios.
Volviendo a ‘El Baifo’, este álbum busca representar a los pibes jóvenes de tu edad. La mentalidad, cómo crecen, cómo viven, lo que significa salir, lo que significa volver. Por ahí buscas también conectar con tu público, ¿no?
Lo que quiero es que la gente de aquí sienta como si el álbum pudiera ser de ellos. Hay algunas canciones que no tienen tanto que ver con la Isla y con cómo crecer y tal. Hay algunas canciones que simplemente son más mías o más de disfrute. Pero yo lo que quiero es que la gente se motive y que haga sus proyectos y que vea que yo siendo de aquí, hablando de cosas de aquí y haciendo cosas para la gente de aquí pues, coño, he llegado hasta un punto muy guay. A mí me encantaría que para la gente fuera como un chute de autoestima, de autoestima en general al pueblo. Parece que muchas veces a los canarios nos cuesta. Se nos pone en la cabeza de primeras que es muy complicado, que todo lo tienes que hacer desde fuera. Yo digo que hay que intentarlo y vas a ver como si no paras, vas a llegar. Y si no llegas, habrás aprendido un montón de cosas. Quiero que sea un chute de autoestima para la gente joven de las Islas.
Parece que hay como un complejo de inferioridad entre los artistas canarios.
Yo no te diría en la gente de la música, yo te diría que lo tiene todo el mundo. La gente que tiene un proyecto en la cabeza o que tiene ganas de hacer cosas, aquí tiene el discurso general que desde aquí es muy complicado. Al menos antes. Yo creo que ahora poco a poco eso va cambiando. Hay muchos ejemplos ya de gente que ha conseguido cosas. Al final con Internet también se abren un montón de posibilidades. La condición de insularidad no entra en Internet. Desde ahí puedes llegar a quien quieras. Haciendo música, haciendo cuadros. Lo relaciono con cosas del arte porque es lo que me gusta a mí, pero imagino que con un montón de cosas más. Hay gente que ha hecho cosas guays desde la Isla y hablando de la Isla. Hace un tiempo era muy complicado. Vi una entrevista mía de hace cinco años que no me gusta nada. Porque me preguntan qué tengo pensado hacer y estoy todo el rato deseando huir de aquí. Me da un montón de pena ver a un Pedro de 19 años, que era un niño, un pibe, con esa mentalidad de decir ‘me tengo que pirar de mi casa’. En otros lugares hay muchos medios, mucha infraestructura, mucha industria, y aquí no ha habido tantas oportunidades. Pero es el momento de cambiarlo.
No solo es que hayas conseguido triunfar estando en casa, sino que también estás como abriendo el camino para que más gente detrás de ti lo pueda hacer.
Eso no es solo cosa mía, es cosa de todos. De Lucho [RK], de los que vinieron antes. Hay gente que iba rompiendo puertas hace 20 años. Una generación, luego otra. Hasta que llegó un punto en el que a mí se me ha puesto de cara para romper una puerta. Pero eso viene de muy atrás, del trabajo de mucha gente que no tiene el reconocimiento que tengo yo ahora. Eso no hay que olvidarlo. Espero que en un futuro, el siguiente que venga dentro de diez años, rompa una puerta y sea una estrella mundial, que no quede huequito en el mundo que no lo conozca y que también se acuerde de toda la gente que ha pasado por detrás para que los canarios podamos llegar hasta aquí.







