Publicar los sueldos del Barça me enfrentó a Piqué pero era verdad

En Barcelona, el periodismo también se mide en páginas que huelen a tinta y a memoria, y pocas fechas lo simbolizan mejor que Sant Jordi. Entre rosas, firmas y lectores que pasean libros como si fueran pequeñas confesiones, el periodista y colaborador de Mundo Deportivo Lluís Canut llega a esta cita con Café Culé con su libro ‘La vida en directe’, un relato que es mucho más que una autobiografía: es medio siglo de deporte, fútbol, baloncesto, Barça vivido desde dentro, de noches sin reloj, de fuentes, de silencios y de historias que explican el club – y el periodismo – como pocas veces se ha contado.

Lluís Canut, ¿Qué tal? ¿Cómo está?

Muy contento de estar aquí contigo. No coincidíamos desde las históricas épocas del programa ‘Efectivament’. Me encuentro bien. Estoy en tratamiento ahora. Hace un tiempo inicié un tratamiento electromagnético: me hacen descargas eléctricas durante una hora y están dando buenos resultados. De momento estoy bien, como un pincel.

Le diagnosticaron Parkinson en 2016.

Sí. Me quedé sorprendido porque lo único que conocía del Parkinson era que me sonaba a nombre de un delantero de la Premier, no una enfermedad.

Y lo primero que me vino a la cabeza fue la imagen de Muhammad Ali en los Juegos Olímpicos de Atlanta, con la antorcha temblando en la mano.

Se ha jubilado, pero no lo parece.

Yo dije que me jubilaba, pero no me retiraba. El periodismo es mi pasión y mi divertimento. He tenido la suerte de trabajar casi 50 años en algo que es más vocación que trabajo.

Sigo colaborando en Mundo Deportivo, La Vanguardia, Radio Marca, BTV… pero como distracción, no como obligación.

Sentí la necesidad de dar visibilidad a la enfermedad del Parkinson

Ahora publica ‘La vida en directe’.

No tenía intención de hacer un libro biográfico, me parecía una pedantería. Pero en un acto con enfermos de Parkinson en Barcelona vi y sentí la necesidad que tenían muchas personas de dar visibilidad a la enfermedad a través de mi experiencia.

Ahí encontré el motivo.

El libro también habla del inicio de la enfermedad.

Sí. Notas algo raro una mañana, un temblor en la mano. No le das importancia, piensas que son nervios porque estaba en una etapa en la que no sabía qué pasaría con el programa ‘Efectivament’. Hasta que voy al traumatólogo de guardia, que detecta que puede ser algo neurológico. Me envía a la neuróloga y, nada más entrar en la consulta, me dice: «Usted tiene Parkinson».

El Barça ha marcado su vida. ¿Cómo empezó todo?

En un restaurante Can Costa de la Barceloneta con mis padres. Entraron un grupo de señores y mi padre me dijo: «Estos son jugadores del Barça». Mi padre me dio una tarjeta de su fábrica de camisas para pedir autógrafos.

Allí estaban Chus Pereda, Zaldúa, Zaballa, Benítez, el mismo Luisito Suárez, que estaba en el Inter en aquel momento. Chus Pereda me sentó en sus piernas, me habló… Aquello me marcó.

Ahí nace la vocación.

Sí. En casa narraba partidos con cromos del Barça como si estuviera en el Camp Nou. Y en el colegio hacía lo mismo mientras jugábamos.

Y un día empieza en la radio.

Con Àlex Botines, en Radio Juventud, en ‘Avance de Antorcha’. Salía del colegio y cruzaba Barcelona para llegar a casa y escucharlo.

Después lo conocí y me dio la primera oportunidad en Radio Barcelona, en el programa ‘El dominguero’, un programa de deporte y entretenimiento. En aquel programa también trabajaban Josep Cuní y Eduard Boet. No pude tener mejores maestros. Posteriormente, con Fernando Borderías y Quim Regàs.

Le dije a Koeman: ‘Que seas consciente de que has marcado el gol más importante de la historia del club’ 

Tuvo la suerte de poder trabajar en Catalunya Ràdio y TV3 siempre con buena información del Barça y contactos. ¿Cómo nació su amistad con Koeman, una amistad larga?

Empieza tras una entrevista en el Gol a Gol de TV3. Se quedó en el plató, luego salimos, tomamos algo… y acabamos por Barcelona hasta las cinco de la mañana. Luego coincidimos en el golf y empezamos a vernos más para jugar.

¿La amistad nació antes de Wembley?

Sí. Ahora recuerdo que cuando Ronald marcó el gol, después de la final le regalé una bufanda que había comprado allí, en las puertas de Wembley. En la celebración en Barcelona la llevaba y la lanzó al público en la Plaça Sant Jaume. Y le dije: «Que seas muy consciente de que has marcado el gol más importante de la historia del club».

Schuster se fue de la final de Sevilla en taxi tras ser sustituido y el taxista le decía: ‘¿Pero tú no estabas jugando una final? ‘ 

Claro, el equipo venía de Sevilla 86.

Yo soy de los que estuve en el Sánchez Pizjuán. Un drama. Nadie esperaba perder. Dábamos por hecho que el Barça ganaría al Steaua de Bucarest con 50.000 culés. Y en aquel partido, Schuster, cuando lo cambiaron, se fue directo al hotel. Bernd Schuster fue cambiado a falta de unos 20 minutos por un jugador de carácter defensivo como Moratalla. Fue la decisión más sorprendente ya que Schuster era el jugador clave. Y su reacción fue muy significativa: se fue directamente al hotel en taxi, sin esperar al final. Luego lo contaba con humor: el taxista le decía «pero tú no estabas jugando la final» y él respondía «me han cambiado, llévame al hotel» y desde el hotel del equipo siguió la tanda de penaltis. 

¿En la mítica discoteca Up&Down se conseguían muchas exclusivas?

Era una segunda redacción. Allí coincidías con entrenadores, futbolistas, jugadores de baloncesto… Menotti no había una noche que no estuviera allí, rodeado de personas boquiabiertas con su retórica. Era un foco de noticias, pero con una regla básica: saber qué podías contar y qué no.

Sobre los sueldos de los jugadores, sabía que no era mentira

¿Alguna vez tuvo algún problema tras haber publicado una información sobre algún jugador?

Sí, con Gerard Piqué cuando publiqué los sueldos del Barça.

Había una percepción equivocada sobre los jugadores que cobraban más y yo di información con documentación de primera mano. La impresión era que los que más cobraban eran futbolistas como De Jong o Ter Stegen, y en cambio los que más cobraban eran los jugadores procedentes de la cantera, por méritos propios.

Publiqué los sueldos y eso enojó mucho a Piqué. Con el paso del tiempo, otras investigaciones coincidieron con la información que había dado. Sabía que lo que había dicho no era mentira. Me preocupó entonces mi amistad con su abuelo, Amador Bernabéu. Afortunadamente tuvimos una conversación cordial por teléfono y me preguntó cómo estaba. 

¿Le afectaron las reacciones en redes?

Sí. Ahí vi su perversidad. En minutos ya había mensajes cuestionando la información, muchos de empleados del propio club, y eso me enojó.

Hace poco me entrevistaron en La Vanguardia y el titular era: «Núñez tenía a los ‘morenos’ y Laporta a los haters».

Recibí un puñetazo de ‘los morenos’ al salir del Palau Blaugrana

¿Qué le pasó con los “morenos de Núñez”?

Sí. Era un grupo muy vinculado al entorno del club, la guardia pretoriana del presidente Núñez, que presionaba a los periodistas. A veces te esperaban a la salida. Incluso compañeros tenían que salir escoltados.

En el Palau Blaugrana recibí un puñetazo a la salida de un partido: me rodearon y salí por piernas; no he corrido tanto en mi vida.

Los compañeros de Antena 3 que trabajaban para José María García, como Pepe Gutiérrez o Siro López, tenían que salir escoltados por la puerta trasera del Camp Nou para no encontrarse con los “morenos”, que los esperaban en la salida de tribuna.

Ahora te encuentras con el acoso mediático en las redes sociales.

Volviendo al presente, ¿cómo ve el Barça actual? ¿Llegará la sexta Champions?

La sexta Champions caerá por su propio peso. Me ha gustado mucho lo que ha dicho Flick, vinculando su futuro al del equipo en Europa y también a las obras del Camp Nou. Espero mucho tiempo de Flick en el Barcelona. Lo veo todo con ilusión. La aparición de Lamine Yamal es muy importante. Hemos tenido la suerte de que aparezca, sin querer compararlo con Messi, que es otra cosa, pero es una generación muy buena de futbolistas: Lamine, Pedri, Cubarsí… Son jugadores que se identifican con el club y conectan con la afición.

La Champions caerá por su propio peso y en Madrid lo ven con frustración

¿Cómo se ve todo desde Madrid?

Creo que lo deben ver con mucha frustración. Y rápidamente lo desvían con el tema Negreira para apartar el foco del fracaso que representa para ellos una era que pensaban que dominarían con Mbappé y Vinicius, y resulta que no, porque se han encontrado con unos chavales que les están pasando la mano por la cara.

¿Y el futuro?

No hay que obsesionarse con la Champions. Hay que construir bien y tener paciencia.

¿Me cuenta su peor momento? 

Hubo un día en el que estaba acabando de hacer un documental sobre Ronaldinho y me llamaron de Recursos Humanos de TV3. El director me dio una carta de despido si no aceptaba rebajar mis condiciones económicas, mi salario, al 50% de lo que estaba cobrando. En aquel momento me sentí en la calle. Luego recondujimos la situación, la renegociamos y llegamos a un acuerdo… y al final estuve 40 años en TV3.

El libro ya va por la tercera edición.

Sí. Y Sant Jordi es clave. Es el gran día del libro aquí.



Fuente