No es mera cortesía, ¿cómo está?
Bueno, está siendo una temporada difícil para todos y, por supuesto, para mí no va a ser menos, complicada en todos los sentidos.Yo renové a principio de temporada con unas expectativas, con una ilusión y evidentemente, ha sido todo lo contrario. Pero el curso también tiene cosas positivas en lo personal, ya que me ha dado el privilegio de ser el primer capitán del equipo, un sueño para mí, así como crecimiento personal y mejoría en muchos sentidos, sobre todo en lo que es el día a día con los compañeros, como una persona importante del vestuario.Pero, obviamente, no está siendo la mejor temporada, sobre todo en lo deportivo y más allá, con mi dolencia de la rodilla, me está costando mucho. No puedo estar casi nunca al 100%, pero son cosas que pasan y que tiene el fútbol.
El agua al cuello todo un curso… y gracias.
Aún quedan seis partidos y vamos a por la recta final. Está siendo muy duro, pero también ilusionante ahora porque seguimos con opciones. Más cerca que ahora no lo hemos tenido nunca y hay que ir a por ello.
¿Cuántas lágrimas ha derramado?
Bastantes, para qué mentir. Sobre todo, después de algún partido. Han sido momentos duros, ya no solo para mí, sino para todos los compañeros, la gente del club y toda la afición que llevamos tragando mucho durante muchos años. Me puedo hacer una idea de lo que sienten. Es muy duro, y yo como zaragozano y zaragocista, doblemente sufridor porque también me siento más responsable como capitán y como jugador de la plantilla. Pero quedan opciones, hay tiempo y tenemos la máxima ilusión en sacar esto adelante.
«Estos partidos se juegan con los ojos inyectados en sangre»
¿Cómo es ese Francho entre lágimas en la derrota?
Tengo la suerte de que toda mi familia es del Real Zaragoza.Ha habido momentos muy duros este año y ha sido complicado porque todos somos zaragocistas y es difícil, incluso a veces más para ellos que para mí. También digo que soy quien soy gracias a ese apoyo, tanto de mi pareja Laura, como mis padres y mi hermano, que me sigue desde Estados Unidos, mis abuelos, que ya no están (este año perdí a mi abuela), mi tío Ángel o mis primos. Yo estoy en el ojo del huracán, porque soy parte de la catástrofe que se está viviendo, pero a la vez también están muy felices por mí, porque saben que estoy cumpliendo un sueño y están al pie del cañón.
¿No tiene la sensación de que le están pasando demasiadas cosas con apenas 24 años?
Sí, cuando le digo a la gente que tengo 24 años, nadie se lo cree. Será por mi apariencia, seguramente también, que estoy ya cascado por muchas cosas (risas). Si atendemos a la clasificación, es la peor época del club, pero para mí sigue siendo un sueño y lo afronto como un reto. Siempre intento dar mi mejor versión como capitán y máximo responsable, aunque la dolencia que tengo no me lo está poniendo fácil. En lo que a mí respecta, seguiré tirando de la plantilla para que sigamos mostrando orgullo, determinación y para que la gente, pase lo que pase, que seguro que acaba yendo bien, puedan sentirse orgullosos de que la plantilla y los jugadores lo han dejado todo hasta el final.
«Si seguiría en Primera Federación? Soy del Zaragoza esté donde esté. Con eso se lo digo todo»
Admitió en su última comparecencia que quizá debió haber actuado antes en cuanto a intervención directa con la plantilla, que le costó un poco reaccionar ante la severa crisis. ¿Ha cambiado su forma de actuar desde entonces?
Sí, obviamente, para mí, sinceramente, ese momento tan crítico y esa rueda de prensa me hicieron plantearme muchas cosas y quizá fue un punto de inflexión en mí como persona, como capitán, como zaragocista y como jugador. Creo que a partir de ahí, el equipo ha dado un cambio y así se ha visto. Está generando y se está mereciendo ganar muchos partidos, aunque no se está consiguiendo. No voy a decir que sea gracias a mí, por supuesto, pero creo que sí que estoy pudiendo aportar ese granito más que quizás hasta ese momento no estaba siendo capaz o no me estaba viendo preparado para hacerlo. Creo que sí he podido dar ese paso adelante y mis compañeros me están siguiendo en ese sentido y estoy feliz por ello.
¿Cómo ha ejecutado ese cambio?
A la hora de hablar más, tanto individual como colectivamente. Y dejar muy claro dónde estamos y qué es lo que representamos. Pero dejarlo claro de verdad, tanto en entrenos como en el día a día. Por mi rodilla, en esa época anterior no podía entrenar todos los días con el equipo y eso me hacía sentirme un poco fuera de la dinámica, no me gustaba, pero es que la rodilla no me permitía hacer otra cosa. Y ahora que está un poco mejor, a pesar de la molestia del día del Racing, he podido estar en el día a día y eso también me ayuda a la hora de ver mejor las cosas, estar más pendiente de todo. No me perdonaría jamás como persona no haber dado todo lo posible y antes me faltaba ese último escalón, pero ahora sí que estoy siendo capaz de hacerlo. La plantilla me tiene mucho respeto y cariño y saben que soy una persona importante porque conozco perfectamente todo lo que es Zaragoza y el Zaragoza.Y tienen claro que soy un claro ejemplo de lo que hay que transmitir hacia fuera.
¿Cree que se ha puesto más el escudo a la espalda que en el pecho?
No, no lo creo.Yo tengo ese sentimiento, soy así. Y si no fuera así, no sería Francho Serrano.Yo actúo como creo que tengo que actuar y como creo que todos mis compañeros y la afición merecen que yo actúe. Lo que hago lo hago por el Zaragoza, para el Zaragoza y por intentar, como capitán, llegar a ese punto común. Tengo la suerte de poder ser esa figura y estar en ese en ese punto medio de entender a todas las partes. Así que no creo que sea exceso de presión, simplemente es lo que yo considero que tengo que aportar, por ser la figura que soy y la persona que soy.
¿Qué le dice la gente por la calle?
A la gente no le puedo pedir más ni achacar nada. No me quedan palabras ya de agradecimiento. ¿Cómo no me voy a poner en el foco en muchos muchos momentos? ¿Cómo no voy a salir a dar la cara por esa gente? Para mí, el Zaragoza es lo mejor y merece el máximo respeto. Es mi afición, es mi casa, es mi gente. Me debo a ellos y debo a intentar representarlos de la mejor manera posible.
¿Qué le diría a aquel Francho que no se perdía un partido de su equipo desde la grada de La Romareda?
Gracias. Porque Francho es quien es a día de hoy por lo que fue. Francho se formó siendo un chico normal al que le encantaba el fútbol, que era del Real Zaragoza a morir y desde el día que pudo fue a La Romareda, animó, pitó y cuando llegó el momento de pasar a formar parte del Real Zaragoza, cumplió un sueño que dije que iba a lograr por mis narices: ser el primer capitán del equipo de mi vida y una persona súper feliz que no se cambiaría por absolutamente nadie. Un auténtico privilegiado. Le diría gracias porque me veo reflejado en él y no cambiaría absolutamente nada de lo que he hecho en toda mi infancia para ser quien soy a día de hoy.
¿Cómo estaría él ahora?
Triste, obviamente, porque todos tenemos que estar tristes ya que es una situación difícil, pero más esperanzado que ninguno porque Francho lo va a seguir intentando hasta el final y se dejará la vida y pondrá todas las ganas y determinación porque se siente capaz de sacar esto adelante.
¿Lo vio todo perdido tras no ganar al Ceuta?
No, pero sentía que habíamos perdido una oportunidad muy valiosa. Fue una primera parte para olvidar pero el equipo se repuso bien, aunque es verdad que la expulsión tuvo mucho que ver. Pero generamos mucho aunque no estamos metiendo las ocasiones. El equipo está dolido y muy mermado por la situación que lleva sufriendo tanto tiempo, pero no está muerto. Ni lo veo muerto ni rendido y veo que podemos hacer un gran partido en Huesca. Obviamente, tenemos que mejorar mucho en la faceta defensiva porque no podemos encajar tan fácil y en momentos clave pero, con todo lo mal que lo hemos hecho, aún hay opciones. El derbi lo va a marcar todo y si ganamos nos dará mucha fuerza a todos más allá de lo que haga el Cádiz. Porque el máximo rival somos nosotros mismos y hay que afrontar cada partido como si fuera el último y morir si hace falta por este escudo.
Más de 80 ocasiones de gol en los últimos 4 partidos. Tremendo. ¿Cómo afecta esto psicológicamente?
Muchas veces, como ante Eibar y Racing, con menos ocasiones haces más goles. Supongo que son momentos y Jesús (Cabrero, el psicólogo) trabaja mucho eso indivualmente y también en terapias grupales. Afecta, pero se trabaja, al igual que la faceta defensiva, pero el fútbol es un deporte de errores y, seguramente, el día que menos lo merezcamos marcaremos con el culo como Bakis en Eibar.
El sábado se vivió una situación poco habitual: un triple cambio al borde del descanso. ¿Cómo se gestiona algo así desde la capitanía?
Es un momento duro para el jugador. Como profesional y deportista, a nadie le gusta eso y mal asunto si no te duele. Por eso hay que dejarlo enfriar un poco, que acabe el partido y hablar después. Lo he hecho con Pinilla, Keidi y Martín para decirles que todos estamos juntos en esto y que les tocó el otro día a ellos, pero otro día me puede tocar a mí. Porque forma parte de nuestra profesión y es algo con lo que tenemos que convivir. Ellos están a muerte con nosotros y nosotros a muerte con ellos y son gente que nos tiene que dar mucho hasta final de temporada. No podemos perder a nadie y menos a estas tres personas que estos últimos partidos han sido tan importantes.Todo el mundo se podrá equivocar o no, pero ahí está la gestión de cada uno, la ayuda de los compañeros, la del míster, que también ha hablado con ellos para intentar calmar un poco la situación y tratar de dotar de naturalidad y que estas cosas pasan. El equipo necesita la mejor versión de todos y, obviamente, cuanto menos enrabietados estemos y cuanto más pensemos en el equipo ahora, será mejor para sacar esto adelante porque es lo que tenemos que hacer todos.
¿Tiene miedo?
Miedo no es la palabra, es más respeto y expectación porque es una situación complicada y es una obviedad que el descenso está ahí y puede pasar. Pero está en nuestra mano que no ocurra. Yo pienso mucho en eso y, si sucede, lo afrontaremos. Somos el Zaragoza y todos estaremos muy jodidos durante un tiempo, pero lo sacaremos adelante seguro. Es cuestión de enfocarlo de la manera más positiva posible dentro de que no hay nada positivo en eso, pero como todavía hay tiempo y el equipo está dando argumentos para poder ganar, hasta que no estemos muertos tenemos que seguir agarrándonos y peleando. Ya habrá momento de pedir explicaciones, de buscar culpables, de levantar la mano, de desaparecer, pero ahora mismo no es momento de eso, sino centrarse en el derbi, mirar hacia adelante e ir a por el Huesca y cuando acabe, a por el siguiente.
Llega el derbi más dramático de la historia…
Es lo que toca. Siempre es un partido un poco más especial pero vamos a Huesca a ganar y a intentar dormir fuera del descenso.
¿Su rol adquiere una relevancia especial ante este tipo de partidos?
Es un derbi y podemos salir momentánamente del descenso y respirar durante unas horas. Sé lo que significa este tipo de partidos y lo que supondría ganar, también en el plano anímico. Estos encuentros se afrontan con los ojos inyectados en sangre y eso me propongo trasladar. Al fin y al cabo, las finales se ganan.
Se ha hablado mucho de actitud. ¿Está siendo un problema?
Se puede percibir falta de actitud, pero no la hay, es una falta de confianza, de estar en un buen momento, lo que produce el miedo. La situación lleva siendo tan complicada tanto tiempo que es muy difícil rendir a un a un buen nivel. En esos momentos que hay dificultad y nuestra gente nos pide ese plus, nosotros queremos darlo pero es complicado. Son muchas circunstancias que llevan pasando todo el año y hay gente que lo sabe gestionar mejor y gente que lo sabe gestionar peor. Compañeros que han estado en sitios donde ha vivido lo mismo y gente que nunca ha estado. Jesús (Cabrero) ha trabajado mucho y también entre nosotros, y creo que el equipo está aguantando firme, está sobreviviendo, aunque también por vidas extra que nos dan los rivales, a base de corazón y coraje.
¿Estaría dispuesto a seguir incluso en primera federación?
Creo que no es momento ahora de hablar de eso porque no me sentiría cómodo ya que estamos en otra situación que es más importante que mi futuro. Pero obviamente yo soy del Real Zaragoza pase lo que pase y esté donde esté y con eso se lo digo todo. Hay variables que dependerán de mí y otras que no, pero tengo contrato y estoy feliz donde quiero estar, pero centrado sobre todo ahora en el hoy y ya veremos qué pasa en el futuro.
¿Alguna promesa si el Zaragoza se salva?
Lo que sea, cualquier cosa menos raparme las piernas. Dejaría de ser yo.
Suscríbete para seguir leyendo










