El Real Betis, liderado por un gran Abde y un Roro Riquelme que cumplió con la ley del ex, puso fin a una sequía de dos meses sin ganar en Liga y cortó la progresión de un Girona que venía de empatar en el Bernabéu y de ganar al Villarreal en la misma semana.
Un triunfo bético que complica a un conjunto catalán que continúa a cuatro de los 42 puntos y solo seis por encima de un descenso que ahora mismo marca el Elche, que todavía debe jugar su partido, ante el Atlético de Madrid.
Míchel fue claro y afirmó que el partido «se decidió por detalles». «Habíamos hablado de eso [de las contras] y el rival nos castigó con poco. Tres tiros, tres goles», analizó. El encuentro estuvo igualado, pero no se produjo la «circulación de pelota que ni la agresividad para mover el balón» que quería el madrileño.
«No hemos controlado ni hecho daño. No me ha gustado. Nuestra versión no ha sido la mejor», añadió. Aun así, valoró la buena actitud y predisposición del equipo.
Explicó que Lemar sufría unas molestias en el pubis, no entrenó en toda la semana y «no se veía como titular». Y, sobre el fuera de juego milimétrico de Stuani en el 3-3 de Vitor Reis que no subió al marcador aseguró que con el «fuera d ejuego semiautomático es difícil adivinar si es fuera de juego».
Puntualizó que al equipo le faltó «fluir». Que primaron las individualidades. Eso sí, remarcó que una victoria no iba a dejar la permanencia sellada y una derrota no iba a dejar al equipo en una situación delicada.
«Estamos con el mismo deseo de supervivencia, venimos de una primera vuelta donde hemos sufrido mucho. Estamos con ventaja y el equipo está bien. Es una derrota que duele, porque era un paso casi definitvo». El Girona aún está a cuatro de los 42 puntos y el sábado visita Mestalla con el objetivo de dar un paso más hacia la permanencia.












