«Es algo inaudito, se están viendo cosas que no se habían visto en 40 años», dicen en el PSOE. En Sumar también destacan el desasosiego que les producen las actitudes de «algunos señoros» del partido de Santiago Abascal.
Aunque el incidente protagonizado por el diputado José María Sánchez no pasó a mayores, los socialistas han pedido que se adopten medidas y el Congreso, siempre más cercano al teatro político que a la calma institucional, vuelve a revisar su propio Reglamento.
Así pues, la presidenta Francina Armengol ha propuesto a los portavoces políticos un endurecimiento de su ordenamiento interno para que la Cámara Baja «disponga de una herramienta más eficaz para dar respuesta a las situaciones de conflictividad» y para «mejorar la convivencia en el recinto parlamentario».
En el entorno de De Celis aseguran que el pasado martes llegó a prepararse «para un sopapo», tras ver al diputado de Vox subir al estrado para quejarse de unos insultos que le habían proferido presuntamente desde la bancada de ERC.
En el entorno de la presidencia de la Cámara recuerdan que, en la actualidad, el Reglamento no incluye herramientas para sancionar a un diputado si agrede a otro fuera del hemiciclo, aunque sea dentro de las instalaciones del Congreso. En ese caso, tendrían que recurrir al Código Penal.
Ahora, el Reglamento contempla la posibilidad de expulsar durante un mes —ampliable hasta seis meses si lo acuerda la Mesa— a aquellos diputados «que alteren el orden dentro del Congreso». Se trata del artículo 106, que debe ser invocado en el momento.
Durante el incidente de la semana pasada, Gómez de Celis aplicó el 104, que establece que si un orador es llamado al orden tres veces en la misma sesión, se le retirará la palabra y podrá ser expulsado.
Aunque, más tarde, se barajó la idea de imponer una sanción al diputado de Vox, se encontraron con la imposibilidad de hacerlo con carácter retroactivo.
Durante la semana pasada, diputados como el portavoz del PSOE, Patxi López, llegaron a comparar el comportamiento de Sánchez con el golpista Antonio Tejero. «Queremos ir más allá en las sanciones», dice ahora.
La idea de esta reforma se gestó en un acuerdo de PSOE y Sumar en la Mesa del Congreso. El texto se incluyó en el orden del día a las diez de la noche del lunes.
Rechazo a la propuesta del PP
Al conocer ese hecho, el PP presentó una propuesta alternativa, en la que condena «en los más enérgicos términos» la actuación de Sánchez, pero en lugar de una reforma pide «instar a la Presidencia de la Cámara a que desempeñe una actuación encaminada a cumplir y a hacer cumplir la Constitución y el Reglamento utilizando las herramientas previstas en el mismo».
La iniciativa fue rechazada por PSOE y Sumar, sin llegar a debatirse. Desde el PP creen que eso demuestra que Armengol no quería llegar a ningún tipo de acuerdo.
La izquierda, por su parte, acusó al PP de haber rechazado la condena al diputado, aunque el PP sólo rechazaba la reforma del Reglamento.
Armengol llevó este martes a la Junta de Portavoces la iniciativa para endurecer el Reglamento. Fue una reunión larga, de 50 minutos, cuando normalmente se despacha en 20.
Todos los partidos, salvo PP y Vox, apoyaron el texto de la Mesa para reformar el Reglamento. Algo que ya sucedió hace unos meses cuando se cambió para poder expulsar a los periodistas que no guarden el decoro en las ruedas de prensa.
Igual que ahora, la batuta la llevó el PSOE y el resto de socios se sumaron.














