El portazo de Junts al decreto de vivienda pasa desapercibido en las filas de Sumar, donde ignoran el último choque con los posconvergentes tras las palabras Yolanda Díaz, que llamó «clasista» y «racista» al partido de Carles Puigdemont, que más tarde replicó anunciando la ruptura de relaciones con el socio minoritario de Gobierno. El socio minoritario tampoco parece darse aludido por la exigencia de disculpas por parte de Junts, cuyos siete votos son necesarios para que salga adelante el decreto, que contiene la prórroga a los contratos de alquiler que expiren en 2026 y 2027.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha evitado este lunes pronunciarse sobre esa ruptura de relaciones o hacer mención a esas disculpas exigidas, y ha ignorado las acusaciones de Junts a raíz del desencuentro. En la rueda de prensa habitual de los lunes, el dirigente ha eludido en varias ocasiones, y a preguntas de los periodistas, aclarar si se han producido contactos con los de Puigdemont, antes o después del choque. En su lugar, Urtasun respondió con un discurso genérico similar al de la semana pasada, reiterando que hubo contactos, «algunos presenciales y otros telefónicos», y sin aclarar con quién.
Urtasun también ha evitado pronunciarse directamente sobre las palabras de Díaz o valorar si compartía sus consideraciones de «clasismo y racismo», pese a las distintas preguntas sobre este asunto. La semana pasada, la presidenta de los Comuns, Jessica Albiach, sí se desmarcó de Díaz y rechazó estos calificativos. «No creo de ninguna de las maneras que los votantes de Junts sean racistas, tampoco creo que lo sean los militantes, los simpatizantes o los dirigentes», defendió. Urtasun se ha limitado a asegurar que existen «muchas diferencias con Junts ampliamente conocidas«, pero advirtiendo de que «no nos ha impedido llegar a acuerdos en el pasado».
El ministro de Sumar sí reivindicó el papel de la vicepresidenta segunda del Gobierno, asegurando que Yolanda Díaz fue «la primera miembro [sic] del Gobierno que se trasladó a Bruselas para reunirse con el señor Carles Puigdemont», al tiempo en que recordó que en Sumar «fuimos los primeros en defender la amnistía, que ha sido uno de los grandes avances democráticos de esta legislatura».
El ministro de Sumar evitó ninguna petición directa a Junts para negociar, pero sí centró gran parte de su discurso en el PP, al que reclamó de nuevo sentarse a negociar el decreto de vivienda después de que los populares rechazaran una reunión con el socio minoritario de Gobierno. «Quiero hoy reiterar la petición de reunión con el PP«, defendió.
El dirigente mantuvo la estrategia adoptada en Sumar en las últimas semanas, consistente en responsabilizar al principal partido de la oposición de la previsible caída del decreto en la votación del próximo 28 de abril en el Congreso, al tiempo en que exime a los de Puigdemont. «El PP tiene la obligación de sentarse por lo menos a escuchar las propuestas en materia de vivienda», continuó Urtasun, que aseguró que «el PP este martes va a tener que elegir entre votar al lado de los intereses del sector inmobiliario o de los intereses de sus propios votantes».
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