El Gobierno provisional de Venezuela no dejar de tomar distancia de Nicolás Maduro y parte de su entorno personal. Este sábado autorizó la deportación de Alex Saab, nada menos que el empresario colombiano que es considerado un operador financiero del presidente secuestrado el 3 de enero pasado por un comando especial norteamericano.
La suerte de Saab cambió radicalmente a partir de ese momento que ha partido en dos la historia venezolana del siglo XXI. Tras la intervención militar, «la presidenta encargada, Delcy Rodríguez», le soltó de inmediato la mano. Saab fue detenido bajo circunstancias confusas, nunca confirmadas oficialmente, el mes de febrero. Su paradero constituyó un misterio que acaba de revelarse con condimentos políticos que explican el grado de subordinación del Palacio de Miraflores a Estados Unidos. El Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería venezolano (SAIME) explicó las razones de la deportación con palabras que podrían ser repetidas por la justicia norteamericana en lo que respecta a Maduro. El SAIME adoptó la medida «en cumplimiento de las disposiciones normativas de la legislación migratoria venezolana» y debido a que Saab «se encuentra incurso en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América, tal como es público, notorio y comunicacional».
El empresario de origen colombiano llegó a tener un destacado protagonismo durante la era Maduro. Su relación con el entonces mandatario y la primera combatiente, Cilia Flores, era de público conocimiento. Ese vínculo tuvo en principio una razón utilitaria: Saab realizaba operaciones comerciales en momentos que recrudecían las sanciones económicas contra Venezuela. Pero no tardaron en surgir las sospechas sobre otro tipo de accionar y afinidades, a tal punto de que EEUU lo sancionó en 2019, durante el primer Gobierno de Donald Trump, por considerarlo el presunto testaferro de Maduro.
Arresto y liberación
Saab fue arrestado un año más tarde en Cabo Verde por pedido de las autoridades judiciales norteamericanas y luego extraditado. Por entonces utilizaba un pasaporte diplomático venezolano, todo un signo de la confianza que había depositado en él el madurismo. Fue el propio presidente quien se puso al frente de una campaña para exigir su liberación, al punto que el tema Saab fue parte de las negociaciones con Washington y la oposición venezolana en medio de los fallidos intentos de buscar una solución al conflicto político interno.
De hecho, el empresario fue liberado a fines de 2023, después de lo que se conoció como el acuerdo de Barbados con los adversarios de Maduro para realizar las elecciones presidenciales de 2024 sin restricciones. El compromiso no se cumplió.
Pero para entonces, Saab ya había retornado a Caracas con un premio añadido: Maduro lo designó ministro de Industria y Producción Nacional de Venezuela. Su gestión concluyó a partir del 3 de enero, cuando el amigo del presidente depuesto se quedó sin blindaje. Delcy Rodríguez no se demoró en apartarlo de las estructuras del Gobierno naciente bajo la tutela de Washington.
Suscríbete para seguir leyendo










