El foco sigue puesto sobre el juicio de la Primitiva millonaria sin dueño en A Coruña. Tras las declaraciones de policías, testigos, las dos familias que reclaman el premio —aunque la Fiscalía y la Policía Nacional apuntan solo a una, la de José Luis Alonso, como legítima propietaria, que defienden los abogados Christian Díaz Delgado y Beatriz Seijo— y exdirectivos de la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (Selae) llega el turno de los dos acusados, que está previsto que se sienten hoy ante la jueza.
Uno es el lotero de San Agustín, Manuel Reija, que aseguró haberse encontrado el boleto premiado con 4,7 millones de euros cuando estaba solo en su administración el 2 de julio de 2012. El otro procesado es su hermano, Miguel, que entonces era delegado comercial de Loterías en la provincia de A Coruña. La Fiscalía pide para el primero seis años de prisión por un delito de estafa o de apropiación indebida. Para el delegado, la petición de la fiscal es de seis años de cárcel por un delito de blanqueo de capitales o tres por un delito de encubrimiento.
En un principio se estableció que el juicio duraría hasta este lunes 20, pero se han tenido que hacer reajustes por falta de tiempo para algunos testimonios, por lo que también habrá vista al menos hasta el martes. La semana arranca hoy con las declaraciones de miembros de Loterías para dar paso después a los hermanos Reija. Estos podrían acogerse a su derecho a no declarar o contestar solo a sus abogados. También a todos. En noviembre de 2022, el lotero aseguraba a este diario que explicaría «todo» a la jueza. Defendió en todo momento que estaba solo en el despacho cuando encontró el boleto, junto con otros que no estaban premiados, y que se trata de un título al portador que podía haber cobrado. Sobre esto han incidido las defensas en lo que va de juicio, ya que Manuel avisó a Miguel y este notificó el hallazgo a la Selae en lugar de cobrar el premio. De hecho, fue en persona a Madrid para reunirse con el presidente.
Quien ya ha declarado es la hermana de los dos acusados, que también trabajaba en 2012 en la delegación de Loterías, haciendo labores de administrativa. Aseguró que sus hermanos no tienen «una mente conspiranoica» para trazar un plan de quedarse con el boleto premiado. Reconoció que todos se quedaron «en shock» por el hallazgo y que se trata de una «cosa inusual, extraordinaria».
Los exdirectivos de Loteríasque participaron en la vista aseguraron que apreciaron una «postura honesta» en el lotero y su hermano al entregar la Primitiva. Apuntaron que el boleto es «un título al portador», aunque la Selae, que no está obligada a hacer averiguaciones, podría pedir «los datos de identificación». Aunque Miguel Reija apenas se ha pronunciado desde el inicio del proceso y está pendiente su declaración, los responsables de la administración de Carrefour, donde se selló el boleto, contaron que el delegado les había dicho que la Primitiva «la había encontrado un señor muy formal y educado» y que el premio «ya estaba cobrado».
El funcionario de Loterías que recogió el resguardo en A Coruña para depositarlo en Madrid en una caja fuerte expuso que Miguel le contó «que su hermano había encontrado el boleto y que su obligación era entregarlo». Para la Policía, como quedó claro en las primeras cuatro sesiones del juicio, el legítimo propietario del boleto es José Luis Alonso, quien «inequívocamente» se encontraba delante del lotero cuando se comprobó el boleto, ya que segundos después se realizaron unas nuevas apuestas con combinaciones que repetía habitualmente y que se registraron en otras ciudades a las que viajaba con su mujer.












