Elisa Megan es una joven de 23 años que es truficultora en Soria. Su historia es un testimonio en primera persona sobre cómo la agricultura puede atraer a los jóvenes, demostrando que la pasión y la dedicación pueden florecer en cualquier terreno. Además, habla de la conexión tan especial que tiene con su perro trufero, Kota.
En una entrevista publicada en Lamount.es, la joven truficultora explica sus inicios en el campo vinieron dados por el COVID: «Estuvimos confinados aquí y mi padre, obviamente, estaba trabajando en el campo. Así que me pidió ayuda y empecé a venir. Empecé a disfrutarlo y, con el tiempo, estoy aquí y trabajo todos los días».
«Empecé a aprender sobre los perros, sobre las trufas, estudiando todo lo que mi padre estudió», cuenta. «Empecé a podar los árboles. Empezamos a poner el sistema de riego. Y me gusta estar aquí fuera, pasar tiempo con mi padre o con los perros. Es realmente agradable», desvela en dicha entrevista.
Sobre cómo es entrenar a un perro trufero, Elisa explica que «no es fácil entrenar a un perro. Tenemos cuatro perros y a tres de ellos los entrenamos nosotros mismos, escondiendo la trufa y simplemente premiándolos cada vez que la encontraban. Pero este último perro, Kota, es de un criador profesional».

«Así que ya estaba entrenado y solo tuve que continuar ese entrenamiento, que consistía en usar bolitas de metal, como las de hacer té, y teníamos que meter la trufa dentro. Primero empiezas a enterrarla superficialmente y premias cada vez que la encuentra, y con el tiempo, vas cavando más y más hondo«, ha explicado.
«Creo que la emoción de encontrar una trufa es que nunca sabes qué va a salir de ese agujero. No sabes el tamaño, la cantidad, la calidad, si es natural, si es de estos agujeros que hacemos con el sustrato o… sí, siempre es como un juego«, ha compartido la joven truficultora.
Sobre la calidad de la trufa española, Elisa añade que «las trufas españolas son tan especiales y tienen este gran valor por el aroma, el sabor, la calidad, y creo que en todas esas cosas, el clima de España y el suelo ayudan mucho en el crecimiento de esas trufas«.












