Hay frases que envejecen mal o peor aún: que caducan antes incluso de que haya un enfrentamiento como tal. Y eso es exactamente lo que le ha ocurrido a Jaron Blossomgame. El jugador del Monaco Basketball dejó una declaración con cierto aroma a desafío, casi a elección de rival, asegurando que prefería medirse a Valencia Basket en unos hipotéticos cuartos de final de Euroliga. Una frase que no pasó desapercibida. El problema no es lo que dijo. Es lo que vino después. Panathinaikos les ha borrado de la pista en el duelo de play in en Atenas y están fuera de la Euroliga.
Porque el baloncesto, caprichoso como pocos deportes, tiene memoria… y cierta ironía. El equipo de Blossomgame ni siquiera ha llegado a ese cruce que tanto parecía desear. Panathinaikos apareció en el play-in como una tormenta perfecta y no dejó margen a la sorpresa. Victoria contundente. Eliminación sin matices. Y fin de la historia.
Ahora Valencia Basket sonría… y ya mira a Panathinaikos
Valencia Basket, mientras tanto, observa desde la distancia. Sin necesidad de entrar en el ruido. Clasificado con mérito, cabeza de serie y con una temporada que ha sorprendido a propios y extraños, el conjunto taronja sigue a lo suyo.
Porque este Valencia no necesita titulares grandilocuentes. Ni elegir rivales. Ni lanzar mensajes. Su discurso está en la pista. En su ritmo alto, en sus rotaciones constantes y en una identidad colectiva que ha sido capaz de tumbar a gigantes durante todo el curso. De hecho no especuló en la última jornada y cumplió su objetivo ganando a Dubai Basketball. Lo de Blossomgame, en ese contexto, suena aún más fuera de lugar.
Panathinaikos no solo ganó. Dominó. Impuso su físico, su experiencia y su ambición en un partido que apenas tuvo historia. Desde el primer cuarto se vio la diferencia. Intensidad, acierto, control del ritmo. Todo lo que le faltó al rival. Y ahí se acabó cualquier debate. Ni cuartos. Ni Valencia. Ni elección posible. De hecho el partido de Blossomgame dejó que desear en Atenas: 9 puntos y 3 rebotes con un 4/11 en tiros de campo y un pírrico 6 de valoración
Para el Valencia Basket, la lectura es otra. El respeto no se pide. Se gana. Y esta temporada, los de Pedro Martínez lo han hecho a pulso. Con números, con victorias y con una regularidad que les ha llevado a una posición privilegiada.












