En un recinto lleno de pantallas en el que el espacio de la sala no era suficiente para albergar a las alrededor de más de 6.000 personas asistentes al acto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha clausurado este sábado la Global Progressive Mobilisation, la gran cumbre progresista celebrada en la Fira de Barcelona. Tras dos jornadas de encuentros con algunas de las figuras más importantes del progresismo mundial, Sánchez ha intervenido en el plenario final apelando a la unidad, el orgullo y a la fe en el progreso frente a una ola reaccionaria que ha asegurado que la ola reaccionaria se encuentra en sus últimas. “Estoy convencido de que el tiempo de la internacional ultraderechista y la derecha rendida a sus postulados ha llegado a su fin y que vamos a traer al mundo y a todos sus países una nueva era de progreso”, ha declarado.
En su discurso, Sánchez ha afirmado que la gente se está dando cuenta de que las derechas “no tienen proyecto”. Según el dirigente socialista, ha quedado reflejado que lo único con lo que cuenta el reaccionarismo es con “odio, eslóganes vacíos y unas políticas equivocadas que solo han traído cuatro cosas al mundo: guerra, inflación, desigualdad y fractura social”. En este sentido, ha pedido a la gente que no se deje engañar por el ruido de la ultraderecha para hacer creer que no existen más voces y ha sostenido que “los ultras y las derechas no gritan porque estén ganando, gritan porque saben que su tiempo se acaba”.
Además, el presidente del Gobierno ha reivindicado que la izquierda abandone la vergüenza que las derechas han querido que sientan y que sean estas las que estén acomplejadas desde este momento. “La vergüenza cambia de bando y lo va a hacer para siempre. A partir de ahora, la vergüenza para ellos. Para aquellos que callan ante la injusticia, explotan a los trabajadores y trabajadoras, criminalizan al diferente, convierten derechos en mercancías, defienden el privilegio de las élites y apoyan la guerra y la injusticia”, ha manifestado.
Sánchez pide que unidad para que en un futuro «la gente pueda mirar atrás y decir que en Barcelona empezó todo»
En su discurso, Sánchez se ha mostrado confiado de que el progresismo va a lograr acabar con el reaccionarismo porque los progresistas “no se arrodillan ante las élites”, aunque ha remarcado que “no va a ser fácil, porque cambiar la historia nunca lo ha sido”. Igualmente, ha señalado que el progresismo no se va a conformar con el “status quo” como la derecha y, por ello, defenderá “que un mundo mejor es posible”.
“Vamos a defender que un mundo mejor es posible. Que se pueden subir salarios y crear empleo a la vez. Que se puede frenar la emergencia climática y ganar competitividad. Que la diversidad y la igualdad entre hombres y mujeres son palancas de progreso social. Que la prosperidad de las naciones o es compartida o no será”, ha indicado Sánchez. En esta línea, ha reclamado a las izquierdas de todo el mundo que se unan y trabajen juntos “con moral de victoria” para que en un futuro “la gente pueda mirar atrás y decir que en Barcelona empezó todo”.
La clasura de dos jornadas de encuentros entre líderes progresistas de alrededor del globo
Con su discurso en el acto de clausura de la Global Progressive Mobilisation, Sánchez ha dado cierre a dos jornadas en las que Barcelona se ha convertido en epicentro del progresismo internacional. El multitudinario evento ha servido de encuentro para una gran cantidad de figuras progresistas de alrededor del globo que, a través de decenas de paneles, han debatido sobre una gran variedad de temas con el fin de dibujar caminos por los que fortalecer la izquierda mundial y plantear ideas con las que combatir el reaccionarismo, la extrema derecha y el belicismo liderados en este momento por Donald Trump. En el plenario también ha hablado el otro promotor del evento: el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Aparte de la Global Progressive Mobilisation, paralelamente se han celebrado otros dos eventos de gran trascendencia: la IV Reunión en Defensa de la Democracia y la primera cumbre bilateral entre España y Brasil. El primero se ha celebrado en la mañana de este sábado y ha contado con representación de una veintena de países, la cual ha incluido presidentes, primeros ministros y otros dirigentes mundiales. Entre ellos, Sánchez, Lula, el colombiano Gustavo Petro, la mexicana Claudia Sheinbaum, el uruguayo Yamndú Orsi o la irlandesa Catherine Connolly. En el encuentro, el presidente del Gobierno ha asegurado que el motivo de que todos ellos hayan acudido a la ocasión es que comparten tanto “una preocupación” como “sobre todo” una responsabilidad.
Por otro lado, la primera cumbre oficial entre Brasil y España tenía lugar este viernes en el Palau de Pedralbes. Una reunión en la que Sánchez y Lula mostraron su sintonía política y personal, como reconocen desde sus respectivos equipos, y firmaron una decena de acuerdos bilaterales en diversas materias como el abastecimiento de minerales críticos, la innovación, la lucha contra la violencia de género o la cuestión racial. “Compartimos una misma visión del mundo: la defensa de la democracia, el respeto al derecho internacional y la paz. Nuestros gobiernos deben redoblar sus esfuerzos para trabajar por la paz y un multilateralismo de futuro. Mientras unos abren heridas, nosotros las cerramos”, señaló Sánchez tras finalizar el encuentro.
Aparte de Sánchez y Lula, entre las numerosas figuras que han participado en el acto de clausura de la Global Progressive Mobilisation también se han encontrado otros líderes internacionales como el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, quien ha pedido reformar la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la inclusión de países africanos a su Consejo de Seguridad, o la primera ministra de Barbados, Mia Mottley. Asimismo, han estado presentes miembros de otros gobiernos.
También ha habido representación de Estados Unidos, con el gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, quien ahora sería vicepresidente si Kamala Harris hubiese logrado vencer a Trump. Además, ha habido mensajes de vídeo de personalidades como la exprimera dama estadounidense Hillary Clinton, quien ha instado a defender la libertad, la justicia y la igualdad “independientemente de lo que esté en juego”.
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