La primera jornada de la huelga de controladores aéreos transcurrió sin incidencias destacables en el tráfico aéreo en Galicia, concretamente en los aeropuertos de A Coruña y Vigo, que es donde se produjeron los paros.
Pese a un desvío a Santiago por condiciones meteorológicas adversas -del vuelo Madrid – A Coruña previsto a las 7:50 de esta mañana-, desde el colectivo de controladores insisten en que no hubo afectación real en la operativa. Esto se de a que los servicios mínimos «están fixados no 100%«. Así lo explicó Susana Romero, portavoz de la unión sindical de controladores aéreos, quien enmarcó la situación en un «problema estrutural máis profundo«.
Romero advierte de que lo que está ocurriendo «non é algo puntual«, sino una consecuencia directa del modelo de privatización de las torres de control. Según denuncia, en los últimos años se ha reducido el número de efectivos mientras el tráfico aéreo no ha dejado de crecer, lo que ha derivado en una mayor presión operativa y en un sistema cada vez más tensionado.
En este contexto, la portavoz sindical cuestiona la aplicación de los servicios mínimos. Asegura que se están fijando porcentajes sin concretar qué vuelos están protegidos, dejando en manos de la empresa la determinación del personal necesario. «Na práctica, isto obriga a dar servizo a todos os voos e converte os servizos mínimos en servizos máximos encubertos», señala.
El sindicato ha solicitado formalmente a la empresa que detalle el listado de vuelos protegidos y los criterios utilizados para calcular el personal asignado. Por el momento, están a la espera de respuesta, aunque reconocen que no esperan una justificación clara. En función de esa contestación, no descartan presentar una denuncia por posible vulneración de derechos fundamentales.
También afecta a otras comunidades
Romero también subraya que en Galicia no se registraron incidencias, una situación que se repite en otras comunidades como Andalucía o Canarias. No obstante, insiste en que esta aparente normalidad no debe ocultar los problemas de fondo.
Entre ellos, denuncia prácticas empresariales reiteradas como la cancelación de vacaciones, la denegación de permisos o los cambios constantes de turno, medidas que, según afirma, responden a la falta de personal suficiente. «Non é planificación: é trasladar o problema aos traballadores», sostiene.
Además, sitúa el conflicto en un momento clave, ya que a finales de año volverá a salir a licitación la gestión de las torres de control. Para el colectivo, esta es una oportunidad para replantear el modelo actual, que consideran insuficiente para garantizar un servicio seguro y sostenible.
«Non se está pedindo nada extraordinario», concluye Romero, quien reclama simplemente plantillas adecuadas que permitan asegurar la continuidad del servicio sin comprometer la seguridad. A su juicio, la cuestión de fondo es clara: no se puede priorizar el criterio económico por encima de la seguridad en un sistema tan crítico como el control aéreo.
Cierre del aeropuerto de Santiago en una semana
No obstante, el contexto actual introduce un elemento de incertidumbre adicional: a partir del próximo día 23, el aeropuerto de Santiago permanecerá cerrado temporalmente, lo que eliminará esta alternativa operativa habitual.
Si la huelga se prolonga en el tiempo, el escenario podría complicarse aún más, especialmente teniendo en cuenta el aumento de tráfico que deberá asumir el resto de aeropuertos gallegos.












