El Valencia CF dejó de ser el Valencia CF hace mucho. No solo en la propia ciudad, sino a nivel nacional, donde incluso teóricas aficiones rivales sienten lástima por lo que ha terminado haciendo Meriton con el club. Y hay que ir a lo deportivo para explicar algunos de los fracasos del equipo desde los mercados. Desde la comparativa con otras entidades. Incluso a cómo operaba el Valencia CF de antaño comparado con el actual. Ahora, mientras se analizan otros Valencia exitosos o se pone la lupa en equipos como el Atlético de Madrid campeón de liga o de las finales de Champions, el Valencia sigue sin director deportivo a estas alturas de abril. Por su parte, Osasuna, Celta y Real Sociedad, entre otros, siguen creciendo.
El Valencia CF de los éxitos
El Valencia CF finales de los 90 principios de los 2000 tenía futbolistas como Cañizares o Pellegrino, que venían de vestuarios como los del Madrid y el Barcelona. Que en el caso de Cañete incluso ya había pisado otros terrenos como el del Celta de Vigo. Una experiencia y una sensación de portero con futuro y de nivel. Djukic aterrizaba siendo un central líder en el fútbol español. Extranjero, sí, pero con muchos años en España. Y con vestuarios en los que aparecían jugadores como Donato, Mauro Silva, Fran o el propio Voro. También con Rivaldo o Bebeto. Ese tipo de mercados que ahora el Valencia no sabe, no conoce o no llega a ellos.
Djukic en un partido Valencia – Deportivo. / JOSE ALEIXANDRE
El mejor ejemplo es Baraja. Un futbolista que había bajado con el Atlético, que había tenido un rol importante en algún tramo con el cuadro rojiblanco en la 99/2000 y ahí apareció el Valencia para aprovecharse de una situación contractual del Pipo. Un acierto y un seguimiento desde hacía tiempo. Lo mismo sucede con el Kily González. Un jugador al que se llevaba tiempo siguiendo y haciendo informes. Y que acabó en Valencia con un trabajo importante. Luego aparecen otras apuestas como la de Mista del Tenerife, la de Juan Sánchez después de haber estado en la casa y explotar en Vigo, Angulo como apuesta joven que dio resultado y Vicente que encaja también a la perfección en ese escenario. Marchena, al que se le firma desde el Benfica, tenía tres temporadas en el primer equipo del Sevilla siendo un ‘chaval’. Una apuesta lógica, que podía salir bien o mal, y que no suponía un riesgo muy elevado.
Esa mezcla de jugadores con carácter y poso en grandes vestuarios como Djukic, Pellegrino, Cañete, el Pipo o incluso el Kily con la presión que era jugar en ese Zaragoza, unida a la apuesta por jóvenes dio resultado. Pero todo apuestas además por futbolistas que venían de hacer algo bien y que estaban ‘definidos’. Por otra parte, evidentemente, se hacían apuestas por jugadores de fuera como los Ayala, que venía tras no tener el rendimiento esperado en el Milan, pero sí en el Napoli, Angloma, importantísimo en un campeón de Champions como el Olympique de Marsella, Carboni en grandes vestuarios de la Roma, o Aimar, una joven promesa por la que se pegaba medio mundo.
El Valencia CF actual con jugadores abonados a la ‘multiposición’ y sin CV
El Valencia actual ha cambiado demasiado. Experiencia en grandes equipos o vestuarios como el caso de Cañizares, Carboni, Pellegrino o Djukic son un imposible en estos momentos. No es una crítica a esos jugadores, sino al modelo actual. Hay poco trabajo, poca anticipación en el mercado y la sensación de que se firma por cantidad y no por roles. El mejor ejemplo es el pasado verano. Llegaron Ugrinic, Santamaría y Beltrán. Tres jugadores sin experiencia en LaLiga, sin una temporada en un equipo top (con permiso a esta Fiorentina) y sin ejecutar bien las necesidades. De hecho Lucas explica bien lo que es un mercado del Valencia. Pelear todo un verano por Sadiq para firmar a un jugador que se parece poco o nada al nigeriano. Y eso no quiere decir mejor o peor, sino que demuestra que no se firman roles a ejecutar sobre el césped, sino por rellenar fichas.

Camavinga saluda a Sadiq antes de empezar el partido ante la mirada sonriente de Santamaría / LaLiga
Por otra parte está el problema de los jugadores ‘indefinidos’. Ramazani no se sabe bien si es un jugador de banda o debe jugar por dentro. Danjuma si es delantero o extremo. Diego López lo mismo que Ramazani. Javi Guerra no es un ‘8’ al uso, pero tampoco un ’10’ y de momento es un interior de largo recorrido. Las apuestas de otros jugadores de fuera en los últimos años son Thierry, por una millonada y sin experiencia en España, y Almeida, un caso similar. Y además sin ser diferenciales.
En cuanto a los jugadores de LaLiga, la apuesta por Unai en invierno tenía lógica ya que conocía el fútbol español, algo parecido a Guido y al propio Sadiq. En verano se intentó también tirar por ahí con Copete, aunque el problema estaba en el precio más que en el futbolista. Rioja hace años fue un acierto más allá de no haber terminado la temporada como titular en aquel Alavés y Dimitrievski una oportunidad de mercado. Es decir, el problema no es qué se ficha, sino en qué roles se les usa. Porque este Valencia tiene delanteros que necesitan centros al área y las bandas del Valencia son poco diferenciales en el desborde y centro. Es decir, la plantilla no está compensada. A nivel posicional y a nivel de carácter, liderazgo y capacidad de dar un paso al frente. ¿Qué ejemplos hay en ese sentido?
El Atlético de Madrid campeón y de las finales de Champions
Con el Atlético de Madrid sucede algo similar. El Atlético fue a por primeras espadas de equipos de LaLiga y eso le llevó a ganar títulos. Acompañado, evidentemente, por apuestas de fuera como los Courtois, Arda, Miranda, Giménez o ahora los Ruggeri, Nico González y compañía. Eso sí, el segundo jugó en la Juventus y Julián Álvarez en el City. Pero yendo a principios de los 2010, los Godín, Filipe Luis, Juanfran eran apuestas de Villarreal, Deportivo de La Coruña y Osasuna sin ir más lejos. Raúl García y Gabi de Osasuna y el Zaragoza. Y otros tantos que llegaron como Villa después de éxitos en Barcelona y de mucha experiencia en LaLiga también con el Valencia o Mario Suárez, que ya llevaba un largo recorrido en el fútbol español. Un año después incluso llegó Griezmann, pilar de una Real Sociedad que disputó la Champions y sobre el que había pocas dudas en España. Además cerró el círculo con Fernando Torres, la vuelta del hijo pródigo. Un futbolista que había estado en un Liverpool, Chelsea o Milan, ganando incluso la Champions por el camino con el cuadro ‘blue’. Es decir, la mezcla perfecta entre jugadores de rendimiento inmediato y nivel indiscutible en España de equipos como Osasuna, Villarreal y Dépor, entre otros, y jugadores a modo de apuesta como los Carrasco y compañía. En el Valencia no se puede hacer ni una cosa, ni la otra.

Atletico Madrid’s Godin and Real Sociedad’s de la Bella challenge for a high ball during their Spanish first division soccer match in Madrid / EFE
Osasuna, Celta o Real Sociedad
Osasuna tiene a Braulio al frente y eso es mucho decir. Un director deportivo valiente, que trabaja el mercado con antelación y con muchos aciertos. Pero no solo por nombres, sino por estructura, por perfiles y por saber comunicarse con el entrenador que tiene en el banquillo. Jagoba fue un ejemplo, también Vicente Moreno y ahora lo es Lisci, a pesar de un momento de dudas al inicio de curso. Y su mercado ha sido coherente. Vendió a Areso por 12 millones. Un lateral derecho titular, indiscutible y que encajaba en el modelo Vicente Moreno el curso pasado. Su recambio llegó libre, del Leganés y de un recién descendido (Rosier). Iker Benito por su parte, que tuvo una lesión este mismo año y tras un buen curso en el Mirandés, era uno de los recambios, pero Moncayola hizo bien de parche cuando hizo falta a Rosier. De los 12 de Areso, Moro y Víctor Muñoz fueron dos apuestas lógicas, con cabeza y en contextos diferentes. El primero para darle más al equipo en invierno. El segundo como una apuesta de la cantera blanca (porque apuestas de ese tipo claro que se pueden hacer). Además, Budimir tenía experiencia en LaLiga con el Mallorca siendo pieza importante con 13 goles y aprovechó el descenso. Catena indiscutible en el Rayo, Javi Galán con experiencia en el Atlético de Madrid en un vestuario exigente, Torró conocía la casa… Y lo más importante más allá de los nombres. Tiene jugadores de banda especialistas para centrar porque tiene un 9 rematador. Tiene centrocampistas de perfil físico, posicional y que se complementan como Torró y Moncayola, tiene distintos jugadores para jugar por detrás de Budimir y que ofrecen cosas distintas… En definitiva, una plantilla que tiene posibilidades.

PAMPLONA, 12/04/2026.- El delantero croata de Osasuna Ante Budimir (i) marca de penalti ante el Real Betis (1-1) durante el partido de Liga que Real Betis y Osasuna disputan este domingo en el estadio de El Sadar. EFE/Jesús Diges / Jesús Diges / EFE
En el Celta de Vigo la apuesta con la llegada de Giraldez era clara. Un técnico de la casa que apostara por jugadores de la casa y que se complementara con futbolistas que vienen de fuera para sumar. ¿Qué es lo que se necesita en lugares donde hay juventud? La respuesta es clara: líderes que las hayan visto de todos los colores. Marcos Alonso ha jugado en Chelsea y Barcelona, Iago Aspas representa al Celta, pero sabe lo que es estar en un Liverpool, Borja Iglesias ha jugado en un Betis que tocó título y en un Bayer que ganó la Bundesliga (aunque sin mucho protagonismo). Mingueza salió del Barcelona e incluso jugó partidos exigentes en Can Barça, pero ha evolucionado y su fichaje era de cero riesgo. Además, Starfelt o Vecino ahora en invierno también aportan ese plus de veteranía. Jugadores capaces de coger las riendas de la situación y decirle a los Javi Rodríguez, Carreira, Javi Rueda, Miguel Román, Sotelo, Fer López, Pablo Durán y compañía cómo mantener la calma.

BARCELONA, 14/02/2026.- El entrenador del Celta Claudio Giráldez (d) saluda al jugador Marcos Alonso tras el partido de Liga que el Espanyol y el Celta disputan este sábado en el RCDE Stadium, en Barcelona. EFE/ Enric Fontcuberta. Fútbol. Primera división. Temporada 2025 2026. Liga / ENRIC FONTCUBERTA / EFE
Por último está la Real Sociedad, una economía sostenible que ha pasado ya el bache que supone el adiós de Alguacil y un error de elección en el banquillo. Con Matarazzo llegó la normalidad. Podía no haber llegado y que se hubieran complicado más, pero la plantilla siempre tuvo su equilibrio. En defensa, Jon Martín, Zubeldia y Caleta Car, una apuesta sostenible, como tres centrales con rol de titular en cualquier momento, Sergio Gómez (que había estado en un City) estableciéndose por izquierda y por derecha Aramburu con sus altos y bajos. De centro del campo en adelante llega la patata caliente que ha supuesto en los últimos años ver salir a los Zubimendi, Mikel Merino, Silva u Odegaard. Cuatro piedras que en cualquier otro club habría generado un drama. En San Sebastián lo ha hecho, pero Matarazzo le ha dado calma con cosas de la casa, la apuesta de Gorrotxa (una salida en forma de cesión hace un año que el Valencia no sabe hacer) y el perfil de jugadores que conozcan LaLiga y sobre todo… que tengan hambre. Soler está jugando como nunca tras estar en vestuarios como el del PSG, Yangel Herrera ha tenido mala fortuna con las lesiones pero estaba curtido de sobra en España y todo eso complementado por los Susic, Turrientes o Brais. En ataque Guedes es una apuesta fuerte después de no rendir al máximo en Villarreal, Benfica y Wolves, pero conocía LaLiga y el riesgo era mínimo (solo 4 millones). En definitiva, apuestas lógicas, pero jugadores con poso los que vienen de fuera (no por formar) y toquecitos de la casa como Gorrotxa o Turrientes.
El Valencia sin director deportivo
Y mientras el resto de equipos crecen, el Valencia CF actual llegaría tarde a casos como los de Boyé o Toni Martínez si descendiera un Alavés, o incluso un Tenaglia o Antonio Blanco. De Muriqi si descendiera el Mallorca poco que decir porque Turquía llama a su puerta, pero los Samú Costa y otros tantos son jugadores que harían mucho papel en Mestalla. Todo eso contando que el Valencia no perdiera la categoría. En definitiva, sigue siendo increíble que tras la promesa de Gourlay de tener un director deportivo antes de que llegara abril las cosas estén como están. No hay nadie al volante y lo peor… el resto de directores deportivos sí están adelantando el trabajo.













