Tesla, la compañía de vehículos eléctricos de Elon Musk, no podrá utilizar en exclusiva en Europa la marca Robotaxi, con la que comercializa su servicio de taxis autónomos. La Oficina de Propiedad Intelectual de la UE (EUIPO, por sus siglas en inglés) ha rechazado el registro al considerarla demasiado genérica, algo que no ha gustado a la compañía norteamericana, que se muestra dispuesta a dar la batalla y ya ha presentado el correspondiente recurso.
En juego está un negocio que se prevé multimillonario en pocos años y en el que la firma norteamericana ya tiene importantes competidores, como Waymo, la empresa de vehículos autónomos de Alphabet (Google), o la propia Uber, además de varias marcas chinas.
Tesla fue la primera en tener un servicio de este tipo operativo en Austin, Texas, donde ya se puede descargar la app de Robotaxi y pedir que uno de sus automóviles sin conductor se acerque hasta la puerta de casa para transportarle donde desee.
En previsión de su futura expansión internacional, la compañía presentó en abril del año pasado la solicitud para registrar esta denominación como marca ante la EUIPO, lo que le habría conferido protección en los 27 países que forman parte del club comunitario. Es decir, que ninguna otra empresa del sector hubiera podido utilizarla.
Para coches y transporte
En concreto, Tesla reclamó la exclusividad de Robotaxi para las clases 12 y 39 de la clasificación de Niza, que recogen tanto la fabricación de automóviles, la primera, como los servicios de alquiler, transporte de pasajeros y mercancías o de coches compartidos, en el caso de la segunda.
El problema es que, según la resolución de los responsables de la EUIPO, la denominación Robotaxi es demasiado genérica -se limita a describir sus servicios- y carece de carácter distintivo que permita diferenciarla de los demás, lo que contraviene la normativa europea.
El modelo Cybercab que Tesla ha desarrollado para el servicio de taxi autónomo. / TESLA
En otras palabras, que se puede interpretar como una denominación genérica de este tipo de servicios de taxi sin conductor y, por tanto, no puede registrarse, como tampoco puede hacerse con como marca la palabra yogurt o chocolate, por poner dos ejemplos.
Además, en este caso concreto, desde la EUIPO señalan que los problemas se concentrarían especialmente en los mercados germano y angloparlantes, y como prueba de ello señalan que ya hay diccionarios que recogen esta palabra. En concreto, el diccionario Collins de la lengua inglesa ya la refleja como un neologismo para describir los «coches autónomos que pueden ser contratados por pasajeros por trayecto», de la misma manera que lo hace el Duden Dictionary, en el caso del alemán.
Es decir, que, en estos casos, los consumidores al contratar un robotaxi podrían entender que se trata de un tipo de servicio y no de una marca específica determinada, lo que daría a sus propietarios una ventaja ilegítima sobre el resto.
La réplica
Desde Tesla, sin embargo, no lo ven de la misma manera. En las alegaciones que remitieron ya durante el proceso de tramitación de la marca defendieron que, lejos de ser meramente descriptiva, la palabra Robotaxi constituye un «término nuevo, futurista y evocativo», que no forma parte del «vocabulario común de los consumidores». Así, a su juicio, la combinación de las palabras «robot» y «taxi» forma un «neologismo sintácticamente inusual e inventivo».
Además, señalan que, si la palabra forma parte del apartado del diccionario Collins dedicado a nuevas palabras es, precisamente, por la relevancia que ha adquirido a raíz de la promoción que ha realizado de sus servicios. En este sentido, recuerda que Tesla se ha convertido en una de las compañías más conocidas del mundo y que sus innovaciones son ampliamente conocidas y difundidas, incluida su apuesta por los taxis autónomos.
Por último, argumenta que la EUIPO sí ha aceptado registrar otros neologismos similares para algunos de sus modelos, como Cybertruck o Cyberbus, ambos propiedad de Tesla.
También en películas
Los responsables de la oficina europea no aceptaron estos argumentos, insistiendo en que debe prevalecer el interés común. Así, señalan que la palabra robotaxi, no solo forma parte de varios diccionarios, sino que se ha utilizado también en películas o novelas desde los años noventa, y también es empleada por otros competidores. El hecho de que Tesla haya sido la primera en querer registrarla, no le da derecho sobre ella, señala la EUIPO.

Elon Musk, en una de sus múltiples apariciones públicas. / efe
De igual forma y con respecto a la existencia de otros términos que Tesla considera casos similares, desde el organismo europeo señalan que en cada caso debe atenderse a las circunstancias específicas en que se produce y se tiene en cuenta también la evolución del lenguaje y de los usos.
Todo lo anterior llevó a que la EUIPO emitiera su resolución rechazando el registro de Robotaxi como marca el pasado dos de febrero, aunque sí admitió el término «Tesla Robotaxi» y la representación gráfica de la misma, es decir, el logotipo.
Como era de esperar, la multinacional propiedad de Elon Musk no se ha dado por vencida y no ha tardado en registrar el correspondiente recurso ante la propia oficina europea, que se registró hace solo unos días, el pasado 6 de abril. Un recurso que ahora deberá seguir también su trámite y que, posteriormente, podrá rebatirse también en los tribunales, por lo que se espera que la batalla entre el tecno oligarca y la EUIPO sea larga.
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