La segunda gala de ‘La isla de las tentaciones 10’, emitida este martes 14 de abril, dejó el primer gran estallido emocional de la edición. La ceremonia de collares no solo sirvió para que chicas y chicos empezaran a marcar sus primeras afinidades con solteros y solteras, sino también para confirmar que varias parejas han entrado en una zona muy delicada antes de tiempo. Las más tocadas de la noche fueron Ainhoa y Nerea, que terminaron completamente superadas por la tensión, las alarmas y lo que ya empiezan a intuir de sus novios en Villa Montaña.
Ainhoa fue una de las grandes protagonistas de la gala por su derrumbe durante el turno de los chicos. La concursante no pudo contener la angustia y acabó confesándole a Álex delante de Sandra Barneda: “No estoy bien, me quiero ir de verdad”. La joven admitió además que le da miedo lo que pueda pasar en Villa Montaña con las tentadoras y se sinceró así sobre cómo está viviendo la experiencia: “No estoy cómoda con los solteros. Estoy todo el día mal y mis compañeras ya tienen bastante con lo suyo”.
La situación era tan tensa que sus compañeras tuvieron que arroparla. Mar trató de tranquilizarla con una frase que resumía bien el ambiente de la villa: “Más que nosotras no te va a entender nadie. No te sientas mal por estar así con nosotras”. También Álex intentó calmarla y le pidió: “Confía en mí, por favor. Ábrete y apóyate en las chicas”. Pero Ainhoa no lograba sacarse de la cabeza que la primera alarma en Villa Deseo había sonado precisamente por su novio, algo que le ha removido por completo la confianza en él.
Sandra Barneda tuvo incluso que intervenir para bajar la temperatura del momento. La presentadora les pidió: “Te voy a pedir un poco más de margen. Sé que no son momentos fáciles, esta noche no es nada fácil. Así que, por favor, os voy a pedir un poco de confianza. Apóyate en tus compañeras y escucha a Alex. El principio es muy complicado”.
Pero si Ainhoa se vino abajo, Nerea tampoco consiguió sostenerse durante la ceremonia. La novia de José volvió a demostrar que es una de las concursantes más afectadas por el arranque del programa. Cuando Sandra Barneda dio por cerrada la ceremonia y ordenó a los chicos regresar a Villa Montaña “sin despedidas”, todos miraron a sus parejas o intentaron lanzarles algún gesto, salvo José. Ese detalle dejó a Nerea completamente hundida. Su reacción fue inmediata: “Me voy a ir, yo me voy a ir. No estoy bien aquí, no estoy a gusto con los solteros, no me sale abrirme con nadie y siento que estoy perdiendo la cabeza”.
Nerea trató además de explicar el origen de ese estado de ansiedad: “Estoy tranquila por él, pero no quiero llegar a volverme loca y estoy viendo cosas donde no las hay”. Más tarde, durante el turno de los chicos, volvió a abrirse delante de todos: “No estoy bien la verdad. Él no me preocupa porque confío mucho, pero llevo una mañana muy mala y ver las imágenes me ha rematado”. Aun así, también quiso recular por cómo había reaccionado antes con José y le pidió perdón: “Me arrepiento mucho de haberle recibido así porque no se lo merecía, la verdad”. Él, por su parte, reconoció que se iba dolido por lo ocurrido.
La gala dejó además la entrada de los cuatro solteros VIP, que fueron el otro gran movimiento de la noche. Claudia, Nieves, David Vaquero y Óscar aterrizaron en las villas para agitar todavía más la experiencia y empezaron a posicionarse desde el primer momento. Claudia eligió a José, Nieves se fijó en Luis, David Vaquero señaló a Ainhoa y Óscar puso su collar a Leila.
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