El Obispado de Mallorca da por terminado el conflicto que mantenían desde hace doce años con la congregación de monjas de Santa Isabel, sobre la propiedad del convento de Sant Jeroni de Palma. Una decisión que responde a la resolución, conocida esta tarde, por la que el Tribunal Supremo, siguiendo la misma línea marcada por los jueces de Palma que han intervenido en esta demanda, ha establecido de una manera definitiva que el edificio religioso pertenece a las monjas y no a la Iglesia, a pesar de que en su momento inmatriculó el convento a su nombre. Esta última sentencia no es recurrible y, por lo tanto, el Obispado ya no tiene más recorrido judicial para seguir reclamando la propiedad de Sant Jeroni
La Iglesia de Mallorca no ha sido muy extensa al pronunciarse sobre este asunto, sino todo lo contrario. Su respuesta ha sido muy escueta, pero en todo caso reconoce que ha perdido el caso y, por lo tanto, la resolución del Supremo pone fin al proceso que se ha seguido en los tribunales civiles. “Una vez recibida la providencia del Tribunal Supremo, sobre el asunto del Monasterio de Santa Elisabet de Palma de monjas jerónimas, como no puede ser de otra forma, respetamos la resolución judicial y acatamos la decisión adoptada. Esta resolucion pone fin al proceso seguido ante los tribunales civiles”. De este modo el Obispado pone punto y final a un conflicto que ha mantenido durante más de una década con una congregación de monjas de clausura.
No fue el actual obispo, Sebastià Taltavull, que inició este enfrentamiento, sino su predecesor, Javier Salinas, que fue el que ordenó registrar a nombre de la Iglesia este céntrico convento de Palma. Salinas ya hace tiempo que ya no está en Mallorca, pero su sucesor ratificó su decisión y ha sido Taltavull el que ordenó a los servicios jurídicos que reclamaran en los juzgados la propiedad del inmueble religioso.
En su momento se justificó esta inscripción ante los rumores que existían de que las monjas pretendían vender el inmueble y convertirlo en un hotel. Las monjas, por su avanzada edad, ya no vivía en Sant Jeroni, pero se descubrió que de una manera clandestina se estaban llevando algunas obras de arte de gran valor. Desde que las religiosas se marcharon, ya no han regresado al convento, que en estos momentos está vacío, si bien la congregación sigue financiando su mantenimiento y conservación. El estado del edificio es muy preocupante, porque se encuentra en muy mal estado.
Las monjas de esta congregación llevaban más de cinco siglos viviendo en Sant Jeroni, aunque no habían inscrito a su nombre la propiedad en el registro civil. Los jueces, tras un largo pleito, han determinado de una manera definitiva que el edificio religioso pertenece a las monjas de clausura. Las religiosas han logrado que las tres instancias judiciales que han intervenido en esta demanda se hayan pronunciado en el mismo sentido y dándoles la razón a ella.
Las religiosas no han estado dispuestas a perder el control del convento, aunque ello les haya supuesto mantener en el tiempo un fuerte enfrentamiento con el Obispado de Mallorca. Las críticas al Prelado han sido muy contundentes por parte de las responsables de la congregación, que en su momento negaron la posibilidad de vender el convento y mucho menos que se convirtiera en un hotel. La congregación quiere que Sant Jeroni se convierta en un centro cultural y religioso, pero de momento este proyecto está muy lejos de cumplirse.
Mientras tanto, la Iglesia de Mallorca no solo no ha logrado la propiedad del convento, sino que ahora tendrá que abonar las costas de este largo proceso judicial que de una vez por todas se ha terminado tras este último pronunciamiento del Tribunal Supremo.










