El ciclismo es el deporte del pueblo, de los chicos que cogen la bici para ir a la escuela, de los que se sienten más dichosos pedaleando que chutando un balón y deciden agachar la cabeza, sacrificar los fines de semana con los amigos y hacerse corredor profesional, como Carlos Canal, de Xinzo de Limia, una de las poblaciones más grandes que hay cuando la provincia de Ouense se va acercando a la frontera francesa.
Y el pueblo quiere victoria de los suyos, en carreras como O Gran Camiño, que para algo se ha creado la París-Roubaix; para que gane Wout van Aert; o Tours que engorden el palmarés de Tadej Pogacar. Pero si vence un gallego en el O Gran Camiño entonces parece que sale el sol sobre la costa cantábrica y que desaparecen las olas en la que surfean cuatro valientes ajenos al ciclismo.
Ezequiel Mosquera, máximo responsable de O Gran Camiño, felicita a Canal, en presencia de Iván Romeo, por ganar la segunda etapa de la carrera. / MOVISTAR TEAM
Nunca había ganado un corredor gallego en una carrera creada en 2022 que supuso entonces la última victoria profesional en una ronda por etapas de Alejandro Valverde. Por allí anduvo el joven Canal, que luego se fue especializando, poco a poco, en un motor del Movistar para las clásicas y también para la Vuelta, una carrera en la que siempre acostumbra a quedar entre los 20 primeros de la clasificación.
Nunca, hasta este miércoles, Canal, de 24 años, había conseguido una victoria profesional, no había pisado el podio para levantar el ramo de ganador y repartir sonrisas sintiendo el aire gallego, con unas nubes negras que amenazaban lluvia, pero en un abril climatológicamente hablando mucho más plácido para los corredores que cuando el O Gran Camiño se corría en febrero donde no había faltado ni la visita de la nieve.
Éxito de equipo
Fue un éxito del Movistar, un equipo que cada vez comprueba lo difícil que se hace ganar carreras con competidores que crecen como las setas en otoño. Porque todos quieren la victoria en cualquier carrera y ya ha pasado a la historia la época en la que el equipo de Eusebio Unzué se ponía al frente del pelotón, cerraba la posibilidad de cualquier ataque para que uno de los suyos, principalmente Valverde, se alzara con la victoria.

El gesto de rabia de Canal al certificar la victoria. / MOVISTAR TEAM
Cuando se retiró Valverde cambió el paso del Movistar, con un Nairo Quintana ya demasiado castigado por la edad para aspirar a victorias o un Enric Mas, tantas veces castigado por las caídas y la mala suerte, hasta el punto de que el ciclista mallorquín haya visto que el Tour no es lo suyo, que es mejor renunciar a correrlo y concentrarse en altura para preparar y debutar en menos de un mes en el Giro, prueba que nunca ha disputado.
Por eso, fue como volver al pasado cuando Iván Romeo se puso a tirar del pelotón, ayudado muchas veces por su compañero portugués Nelson Oliveira, otro insigne veterano. Gracias al ciclista vallisoletano cayó la fuga, mientras Canal iba a su rueda como si fuera en una carroza.
Rafael Reis, líder
El esfuerzo de Romeo fue sensacional, casi se podía afirmar que él solo hizo la etapa, rompió al pelotón, eliminó al líder danés Julius Johansen y dejó a Canal para que diera el último impulso, atacase en el momento preciso y se convirtiera en el gran héroe del día para gratificar y hacer sonreír a los aficionados gallegos al ciclismo.
“Siempre daba en el palo, y ya era hora. Sabía que era un día clave, aunque he logrado la victoria gracias al magnífico trabajo de Romeo y Oliveira”, dijo Canal en Barreiros, envuelto en la felicidad, el día en el que el portugués Rafael Reis tomó el mando de la ronda gallega de Canal.
Suscríbete para seguir leyendo













