El tratamiento de las roturas crónicas del tendón de Aquiles ha dado «un giro radical» gracias a una investigación pionera comandada por el Instituto de Terapia Regenerativa Tisular (ITRT), ubicado en el Centro Médico Teknon de Barcelona. El ITRT ha publicado la «primera serie prospectiva del mundo» sobre el tratamiento de la rotura crónica del tendón de Aquiles con células mesenquimales cultivadas autólogas (aBM-MSC) derivadas de la médula ósea para regenerar este tendón sin necesidad de intervención quirúrgica.
Las células mesenquimales son un tipo de célula madre adulta presente en distintos tejidos del organismo, como la médula ósea, el tejido adiposo y otros tejidos conectivos, según detalla el ITRT. Aunque «no poseen el potencial ilimitado de diferenciación de las células madre embrionarias», tienen una elevada capacidad para regenerar tejidos específicos del sistema musculoesquelético, como el hueso, el cartílago, el tendón o el disco intervertebral.
La serie que ahora ha dado a conocer el centro ha sido realizada en el marco del ensayo clínico NCT03454737 autorizado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). El ensayo, publicado en la revista científica Journal of Orthopaedics and Sports Medicine, ha contado con la participación de expertos del Barça Innovation Hub (FC Barcelona) y otros centros de élite.
La aplicación de células madre del propio paciente, cultivadas en sala blanca bajo condiciones de correcta fabricación, logran la «recuperación estructural» completa del tendón
Las conclusiones confirman que la aplicación de células madre del propio paciente (aBM-MSC), cultivadas en sala blanca bajo condiciones de correcta fabricación, logran la «recuperación estructural» completa del tendón, incluso en casos de roturas totales con separación de extremos. Hasta la fecha, el tratamiento de la rotura crónica del tendón de Aquiles (RTA) suele implicar una cirugía compleja, a menudo con el uso de injertos, y requiere una rehabilitación «prolongada»; además, implica un riesgo de complicaciones del 15,8% y periodos de inmovilización de hasta 6 semanas, explica el centro sanitario.
Ponerse de pie
«Nuestro hallazgo principal es que una única inyección de células mesenquimales cultivadas (aBM-MSC) no solo regenera el tejido, sino que permite al paciente ponerse de pie y caminar inmediatamente después del tratamiento, sin yesos ni férulas», explica Robert Soler-Rich, Director Médico del Instituto de Terapia Regenerativa Tisular en Centro Médico Teknon.
Todos los pacientes alcanzaron la regeneración completa del tendón al término del seguimiento de 24 meses
La investigación, se explica, analizó a seis pacientes con roturas crónicas (parciales y totales) que habían fallado en tratamientos previos. Los «hitos» alcanzados tras 24 meses de seguimiento «son concluyentes»: las resonancias magnéticas confirmaron que todos los pacientes alcanzaron la regeneración completa del tendón al término del seguimiento de 24 meses y que los niveles de dolor pasaron de una mediana de 8,5 sobre 10 a cero al finalizar el ensayo.
Además, los pacientes pudieron retomar actividades deportivas recreativas (como pádel, senderismo o tenis) en una media de 4 meses, un tiempo significativamente inferior al de la cirugía convencional sin complicaciones ni re-roturas registradas durante los 24 meses de seguimiento. Al evitar la incisión quirúrgica, se eliminan los riesgos de infección, adherencias y pérdida de fuerza en el tobillo, lo que permite una rehabilitación progresiva y mucho más natural, señala el centro barcelonés.
Autorización de la AEMPS
Este tratamiento se realiza bajo autorización individualizada de la AEMPS en el marco de los medicamentos de terapia avanzada (MTA), utilizando células madre obtenidas de la médula ósea del paciente que se cultivan durante 22 días para multiplicar su potencial regenerativo antes de ser infiltradas mediante control ecográfico.
Según apunta Soler-Rich «los resultados del ensayo concluyen que la inyección intratendinosa percutánea de células madre mesenquimales cultivadas (aBM-MSC) es una intervención eficaz, viable y segura, posicionándose como una opción prometedora para el tratamiento personalizado de la rotura crónica del tendón de Aquiles».
Este avance clínico «permite superar las limitaciones críticas de la cirugía convencional, al eliminar el riesgo de complicaciones quirúrgicas, evitar la inmovilización prolongada y permitir la carga de peso inmediata». La terapia, concluye, acelera significativamente la «recuperación funcional y garantiza una reincorporación más rápida a la práctica deportiva del paciente«.
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