En una nave de un polígono de Santiago la Xunta guarda una librería con más de 360.000 libros almacenados en palets. Son todas las publicaciones editadas por las consellerías en los 45 años de historia de la Administración autonómica. Entre ellas, se hallan desde auténticas joyas hasta documentos de escaso interés o en estado de deterioro que tendrán que ser destruidos. Para poner orden en esta montaña de libros la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude ha contratado a una empresa que deberá clasificar, custodiar y gestionar estos fondos, que pueden ser prestados o vendidos a otras instituciones o incluso a particulares para su consulta.
El material depositado en este almacén incluye casi en su totalidad libros, pero también hay revistas y otras publicaciones como folletos, material publicitario o merchandising. Es lo que la Xunta llama la Libraría Institucional y está ubicada en una nave en el polígono do Tambre de la capital gallega con una superficie de 1.158 metros cuadrados. Los fondos se encuentran repartidos en un total de 350 palés en 46 filas aunque también hay algunos en estanterías y cajas. Según el cálculo de la Consellería de Cultura, suman 360.000 libros.
De hecho, justifica que esté todo guardado en una nave «con capacidad suficiente, accesible y bien comunicado». «Gestionar este espacio evita la dispersión entre los distintos órganos que deberían realizar una inversión económica muy superior para guardar individualmente el material», alegan.
Contratación
Sin embargo, la Xunta aclara que no tiene medios suficientes para hacerse cargo de la librería. «La cantidad de material de esta naturaleza alcanza un volumen grande que requiere una atención especial», advierte Cultura en los pliegos de contratación. Según explica, no disponen de personal suficiente con perfiles especializados para asumir esta labor ni tampoco cuentan con las infraestructuras adecuadas para realizar este trabajo «con la rigurosidad deseada». Por esta razón, sacó a concurso un contrato para encargar esta tarea a una empresa por un montante total de 143.000 euros durante tres años.
El adjudicatario se encargará de clasificar el material para facilitar su posterior localización y permitir «un mayor control de stocks». La empresa deberá almacenar los libros «ordenadamente» y se encargará de su custodia. Para salvaguardar su conservación deberá tener asegurado el material «a todo riesgo» para compensar a la Consellería de Cultura en caso de incendio, inundaciones o robos. De hecho, por motivos de seguridad la Xunta no permite fotografiar el interior de este almacén.
Todo el material deberá ser inventariado y además se seleccionarán aquellos libros que, por su mayor interés, deban ser remitidos a la Biblioteca de Galicia ubicada en la Cidade da Cultura. Por el contrario, la empresa asumirá «la selección, traslado y destrucción» del material que determine la Administración autonómica. La Xunta calcula que, al menos, diez palés al año tendrán que ser sometidos a esta criba.
En todo caso, estos libros son accesibles a todas aquellas personas o entidades que quieran consultarlos, según aclaran desde Cultura. Por eso, la adjudicataria deberá gestionar tanto las entradas de nuevo material como las salidas recogiendo los datos del destinatario, el número de ejemplares enviados, así como toda la información que permita su seguimiento.
Estos libros pueden ser requeridos incluso desde la propia Xunta. En este caso, la consellería exige a la empresa que la entrega de estos fondos se realice «con la rapidez exigida por la urgencia de la Administración». Y toda esta entrada y salida de material deberá estar informatizada, según las exigencias recogidas en el pliego de contratación.
Según explican desde la Consellería de Cultura, la Libraría Institucional «cubre la importante necesidad de adecuar la gestión de las publicaciones institucionales a los recursos técnicos generados, en lo que atañe a las actividades de comercio electrónico, editoriales y bibliográficas, de manera que la ciudadanía de Galicia tenga a su disposición, de un modo sencillo, el material generado por los órganos de gobierno autonómicos y sus unidades y entidades dependientes».
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