El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este lunes que su Administración ha recibido esta mañana una llamada «de la otra parte», en referencia a Irán, y ha afirmado que Teherán «tiene muchas ganas de llegar a un acuerdo«. Lo ha dicho ante los periodistas en la Casa Blanca, en un momento de máxima tensión entre ambos países.
Las declaraciones llegan menos de tres horas después de que Washington impusiera un bloqueo naval sobre puertos iraníes y tras un fin de semana de negociaciones maratonianas en Pakistán que terminaron sin pacto. Pese a ese fracaso, Trump ha insistido en que aún ve margen para cerrar un entendimiento.
El pulso por el programa nuclear
Según el mandatario, el principal escollo de las conversaciones con Teherán sigue siendo el programa nuclear iraní. «Acordamos muchas cosas, pero ellos no aceptaron eso, y creo que acabarán aceptándolo. Estoy casi seguro. De hecho, estoy seguro. Si no lo aceptan, no habrá acuerdo. No habrá nunca un acuerdo», ha afirmado.
Trump ha vuelto a marcar una línea roja que ya había repetido en los últimos días: Irán no puede tener un arma nuclear. Esa exigencia, según sus palabras, es la condición indispensable para cualquier salida negociada al conflicto.
También ha señalado que otra de las prioridades de Washington es recuperar el uranio enriquecido que sigue en manos iraníes. «Vamos a recuperar ese material. Lo recuperaremos. O nos lo devuelven ellos o lo cogeremos», ha dicho ante la prensa, elevando todavía más el tono de sus advertencias.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con la prensa frente al Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington DC, el 13 de abril de 2026 / BRENDAN SMIALOWSKI / AFP
Amenazas si fracasa la tregua
El presidente estadounidense ha advertido además de que, si no se alcanza un acuerdo con Irán para poner fin a la guerra antes de que expire el actual alto el fuego, «no será agradable para ellos». Preguntado por si mantenía su amenaza de que «una civilización entera morirá» si la tregua de dos semanas termina sin pacto, Trump ha evitado repetir literalmente esa frase, pero no ha rebajado la presión: «No quiero comentar eso, pero no será agradable para ellos. Digámoslo así».
La semana pasada, apenas unas horas antes de que venciera su propio ultimátum, Trump anunció que había pactado una tregua de dos semanas con Irán. Sin embargo, el fin de semana las conversaciones de paz celebradas en Pakistán volvieron a encallar. El vicepresidente JD Vance aseguró entonces que Irán no estaba dispuesto a comprometerse a renunciar al arma nuclear.
Antes de esa pausa en los combates, Trump ya había amenazado con destruir las centrales eléctricas iraníes y había llegado a afirmar que le «da igual» que ambas partes logren o no un acuerdo. El contraste con su tono de este lunes, más centrado en la posibilidad de un pacto, refleja el equilibrio inestable de una crisis que sigue abierta.
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