‘Easter lily’
U2
Island-Universal
Rock
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Del mismo modo que el epé ‘Days of ash’ vio la luz por sorpresa el 18 de febrero, U2 puso en circulación otro disco de seis canciones, ‘Easter lily’, sin previo aviso, y eligiendo un día cargado de simbología. Si entonces fue el Miércoles de Ceniza, esta vez el alumbramiento se produjo en plena Semana Santa y en Viernes Santo, fechas con significados relativos a la expiación y al horizonte de la resurrección. Un anclaje que nos habla del estado anímico del grupo, que planea publicar en otoño su primer álbum con canciones nuevas desde 2017.
Si en ‘Days of ash’ resonaba el ruido y el dolor del mundo con sus miradas a Ucrania, Palestina e Irán, ahora ‘Easter lily’ ofrece un material un poco más volcado hacia adentro, con pistas en torno la amistad, la pérdida y el examen de conciencia. Son canciones, como dice The Edge (en la publicación centrada en el grupo ‘Propaganda’), que exigían «una atención especial» y que se rigen por parámetros propios. La primera, ‘Song for Hal’, es una ofrenda a su amigo el productor Hal Willner, fallecido en 2020 de complicaciones derivadas del covid-19, y despliega una esbelta melodía en tensión con las depuradas intensidades guitarrísticas. Palabras reconfortantes en la serena voz de Bono: «No estás solo cuando estás de rodillas / No estás solo si nadie te ve caer».
El emperador al desnudo
‘Easter lily’ representa un nuevo paso en la maduración de U2, que luce más meditabundo que conquistador. Exhibe sus dudas y debilidades fundiendo el distintivo poderío instrumental con líneas narrativas que apuntan a la autocrítica, a un proceso de desnudez del emperador. Pero la tensión instrumental propia de U2 sigue ahí y se eleva en ‘In a life’, donde cobra forma un estribillo majestuoso en cuyos interiores flota el desamparo: «Me siento solo, necesito que lo sepan / Nunca he logrado nada por mi cuenta», repite Bono. En ‘Scars’ pide que no cubramos nuestras heridas, montado en una dinámica a la vez robusta y acogedora.
Empalma, sin pausas, con ‘Resurrection song’, pieza que combina la malla guitarrera y el ritmo con ecos tribales, y con la escena jubilosa de ‘Easter parade’, con el estribillo más álgido del paquete. Estamos en la cima del epé, en cuya planicie reposa el tema final, el más largo (6’ 48’’), ‘Coexist (I will bless the Lord at all times?’. Un Bono cercano, deslizando un confesional ‘spoken word’ y desdoblando su voz con diferentes tratamientos. Brian Eno es coautor de la pieza, y sus ‘soundscapes’ le arropan cuando sale de su cáscara y mira alrededor: «Drones sobrevuelan inconscientemente crímenes de guerra / ¿Bendeciré al Señor en todo momento?». U2, desconsolado y escéptico, en uno de los temas más desgarradores de toda su discografía, invitándonos a pensar que, una década después de su último ciclo creativo, todavía puede sacudir y conmover. Jordi Bianciotto
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