Tenis
El italiano jugó con las malas sensaciones del español y consiguió en dos sets su primer gran título en tierra batida (6-7, 3-6).
Jannik Sinner es el nuevo número uno del mundo. Si hace un año por estas mismas fechas el italiano estaba apartado por su positivo por dopaje y la polémica sanción de apenas tres meses, ahora el transalpino vuelve a ostentar el trono del tenis. [Así vivimos la victoria de Jannik Sinner ante Carlos Alcaraz en Montecarlo]
Lo hace tras desbancar de ese primer puesto a Carlos Alcaraz, a quien se impuso en la final del Masters 1.000 de Montecarlo en dos sets (6-7, 3-6). Un choque muy igualado, como corresponde a los dos titanes que gobiernan en la actualidad este deporte, que esta vez volvió a caer del lado de Jannik.
La tierra favorecía a Alcaraz en el cara a cara, pero entre dos fueras de serie las diferencias siempre son mínimas. El español no tuvo su mejor día y terminó frustrado por no encontrar la manera de meterle mano a un rival que pareció tenerlo todo bajo control. La gira de tierra batida ya ha comenzado a dictar sentencia.
Igualdad para empezar
No es precisamente la tierra batida la superficie preferida de Jannik Sinner. Menos aún si enfrente tiene a Carlos Alcaraz. Malos recuerdos de la última vez sobre arcilla le venían a la cabeza al transalpino, pero pudo superarlos todos en Montecarlo.
Sinner se adjudicó su primer gran título en tierra batida, donde no ganaba desde el ATP250 de Umag en 2022. Se aprovechó de una versión suya muy fiable y también de un día gris de su rival. Alcaraz no vivió su mejor momento, así que cedió el trono de Mónaco y el del ranking a manos de su contrincante.
Y eso que no comenzaron nada mal las cosas para el de El Palmar. No tardó en romper el servicio de Jannik Sinner y ponerse con la primera ventaja en el marcador, pero tan pronto como llegó, ese break favorable se esfumó.
Jannik Sinner, en la final del Masters 1000 de Montecarlo ante Carlos Alcaraz.
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Alcaraz ya dejó muestras en el primer set de que no tenía su día más acertado. Demasiados errores no forzados le hicieron sufrir mucho con su servicio, aunque lo cierto es que el italiano también sufría con el suyo.
Así las cosas, nadie fue capaz de volver a romper el servicio de su rival en un primer set muy igualado.
Carlos salvó un momento crítico cuando se adjudicó el 5-4. En ese juego tuvo que salvar hasta tres bolas de break de Jannik, una seria advertencia de la amenaza que suponía al otro lado de la pista al resto.
La primera manga se marchó al tiebreak. Así llegó el desempate y así comenzó a desequilibrarse la balanza a favor de Sinner. Una doble falta de Alcaraz, muestra de esos errores no forzados, terminó por finiquitar la primera manga.
Sin reacción
Pareció resistirse Carlos Alcaraz al hecho de despedirse del título y del número 1 antes de tiempo. Dos bolas de break se esfumaron en el primer servicio de Sinner, y en el siguiente saque llegó la rotura.
Consolidó ese break el murciano, que se puso 3-1 y con una buena proyección para la remontada, pero hasta ahí llegó Alcaraz.
Sinner no quiso conceder ni una más, apretó en el siguiente servicio del español y, después de tres bolas de break, consiguió de nuevo equilibrar la balanza con el 3-3.

Alcaraz y Sinner se abrazan tras la final de Montecarlo.
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No hubo más juegos de Alcaraz. Sinner siguió con su servicio, rompió de nuevo el saque del murciano y terminó finiquitando el partido sin sobresaltos. No dio más de sí Alcaraz en este tramo final del encuentro.
El trono de Montecarlo pasa a manos de Jannik Sinner, y también el del ranking ATP. La gira de tierra batida empieza con un cambio de orden.













