Las claves
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Participación histórica
Las elecciones han estado marcadas por una participación histórica del 77,8% al cierre de los colegios electorales, diez puntos más que en 2022.
Sobre esta alta movilización se han pronunciado los dos principales partidos. Por un lado, en declaraciones ante la prensa Magyar ha afirmado que significa «que los húngaros consideran importantes elecciones». Unos comicios en los que está en juego el fin de la era Orbán, que dura ya 16 años. «Somos optimistas al respecto», ha señalado con cautela.
Quien se ha mostrado más confiado ha sido el jefe del gabinete del primer ministro húngaro,Gergely Gulyás, que ha señalado que «confía en que Fidesz obtendrá la mayoría». Y ha subrayado que las elecciones eran democráticas: «Nos alegra que el próximo parlamento cuente con este sólido mandato democrático».
Un sistema electoral único
El sistema electoral húngaro es uno de los más complejos de Europa, ya que se basa en un modelo mixto de mayoría reforzada que combina la elección directa de candidatos en los distritos con listas de partidos.
De los 199 escaños de la Asamblea Nacional, 106 se eligen mediante un sistema de mayoría simple: el candidato con más votos en cada distrito obtiene el escaño. Los 93 restantes, en cambio, se reparten a través de una lista nacional, con el objetivo teórico de equilibrar la representatividad territorial y la ideológica.
No obstante, el elemento más controvertido y distintivo del sistema es el llamado «reparto de votos sobrantes», también conocido como «compensación de ganadores». A diferencia de otros modelos, en los que solo se compensan los votos de los perdedores, en Hungría también se suman a la lista nacional los votos excedentes del candidato vencedor en cada distrito, es decir, aquellos que superan los necesarios para ganar. Así, el ganador gana dos veces.
Este mecanismo suele favorecer la obtención de supermayorías por parte del partido más votado. Así, Viktor Orbán ha logrado alcanzar en varias ocasiones los dos tercios del Parlamento incluso sin contar con una mayoría absoluta del voto popular.
Además de este mecanismo, el primer ministro húngaro también rediseñó las fronteras de los distritos para agrupar los votos de la oposición en Budapest y dispersar los suyos en las zonas rurales, que tienen más peso. Es lo que se conoce en Estados Unidos como gerrymandering.














