Camino impecable, casi sin tropiezos, hasta desembocar en un final feliz y sin apuros. Tremenda está siendo la temporada del Casademont Zaragoza y alucinante ha sido su histórica fase regular. Una proeza que se confirmó sobre la bocina en Ferrol, pero que se lo ha merecido a pulso en un año en el que la profundidad de su plantilla le ha permitido no acusar demasiado la doble competición como en otras campañas.
El 5 de octubre inició su andadura el equipo dirigido por Carlos Cantero en la competición doméstica. El rival, el Ensino Burgos. En el Príncipe Felipe consiguió el Casademont el primero de los 25 triunfos que lleva hasta ahora en Liga. A pesar del empujón anímico que le dio a las aragonesas la remontada en la previa de la Euroliga y la conquista de la Supercopa, la primera derrota llegó pronto, en la jornada 3. El Gernika le endosó nada más y nada menos que 97 puntos en el primer revés del curso.
En ese momento, parecía impensable que solo llegarían dos derrotas más. Además, es que el Girona, que empezó la temporada como un tiro, estaba a la vuelta de la esquina. Pero ese día apreció el Casademont de las grandes ocasiones y le propinaron a las catalanas su primera derrota del curso. Ahí comenzó el show de las zaragozanas. Después de vencer a rivales más débiles, le tocaban al Casademont tres huesos muy duros de roer casi consecutivos, el Perfumerías Avenida, el Jairis en Alcantarilla y el Valencia Basket. Las de Cantero superaron con comodidad a las salmantinas para, después, arrasar en Murcia y, como colofón, conquistar por segunda vez La Fonteta después de haberse llevado ya el triunfo allí en la Euroliga.
Mano a mano
Por aquel entonces, la lucha por el primer puesto de la Liga Femenina Endesa ya parecía una carrera en exclusiva entre el Casademont y el Girona. Mientras tanto, las aragonesas seguían evitando obstáculos como la siempre peligros visita a Salamanca, partido que el equipo sacó casi contra pronóstico porque su mente estaba más en la feroz pelea europea por llegar a la Final Six.
Ese desgaste, inevitable al fin y al cabo, sí que hizo mella en las de Cantero cuando el Valencia Baket visitó el Príncipe Felipe y le ganó por primera vez durante la temporada en lo que supuso la segunda derrota zaragozana en Liga. Curiosamente, la tercera (y hasta ahora última) llegó en la siguiente jornada en quizá el momento más delicado que ha atravesado el Casademont. La visita a Lugo salió también cruz y el Ensino parecía complicar el primer puesto al final de la Liga Regular.
De hecho, a las pocas semanas llegó el momento de la verdad. La visita al Girona. Ese partido valía doble y, no sin apuros, lo superó el Casademont en un encuentro loco en el que pasó de todo. Cuando parecía que las de Cantero tenían el choque controlado, ganando por 15 puntos bien entrado el último cuarto, las catalanas tiraron de orgullo para meterse de lleno en la lucha por el triunfo. A falta de dos minutos, apagón. Las luces de Fontajau se apagaron y el encuentro tuvo que ser suspendido durante aproximadamente 20 minutos.
Tras la forzada interrupción, las aragonesas pudieron concretar una victoria in extremis que era oro puro. Ese duro golpe afectó a un Girona que, desde entonces, se fue alejando del liderato con algún resultado inesperado. Todo lo contrario que las de Cantero, que han seguido dominando con puño de hierro hasta que han podido confirmar con dos jornadas de antelación un hito que, seguramente, se valorará mucho más con el tiempo.
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