Tyson Fury regresó la
noche del 11 de abril ante el peligroso Arslanbek Makhmudov en un duelo
apasionante de la mano de The Ring y Netflix. El Tottenham Hotspur
Stadium fue testigo de una velada mágica en la que el de Gran Bretaña venció
por decisión unánime.
El excampeón mundial (con un
récord de 35-2-1, 24 KOs tras la victoria) volvió a subirse al ring tras quince
meses de retiro y con las dos derrotas seguidas (las únicas en toda su carrera
como boxeador) contra Oleksandr Usyk a sus espaldas. Estas dos fechas
supusieron la pérdida de la condición de campeón mundial y lo llevaron al
último de sus retiros, que ya es algo recurrente en su carrera. Con esta
vuelta, el británico sumó cinco regresos a los rings.
El clinch estuvo muy presente en
el duelo y los boxeadores, casi de forma automática, se agarraban a la primera
de cambio. Tyson, que suele sentirse cómodo en los agarres, buscó separarse
rápido en la mayoría de los casos: sabía que podía finalizar antes de tiempo.
Los pesos pesados boxearon
durante 12 asaltos de 3 minutos cada uno. ‘El león’ apretó rápidamente y se
lanzó hacia el británico, que solo pudo retroceder e ir calculando las
distancias. Makhmudov rompía la guardia de Tyson sin parar durante parte de los
dos primeros rounds, pero llegó un punto en el que Fury conectó diversos jabs
que mantuvieron a raya al ruso.
‘El rey gitano’ esquivó varias
manos peligrosas de Arslanbek, que fue alternando entre los abalanzamientos
sobre su rival y los golpes potentes por encima de la guardia. Fury, quien se
esperaba que dominase mucho más, se vio contra las cuerdas en algunos momentos
de la primera mitad de la pelea, pero siempre, eso sí, manteniéndose por
delante.
En el octavo asalto, Makhmudov
recibió una fuerte mano de Tyson en la mandíbula, lo cual lo dejó visiblemente
tocado a su oponente. De hecho, gracias a los micros del ring, se pudo apreciar
a la esquina del ruso advirtiéndole de que no podía mostrarle a su rival que
estaba tocado.
En los últimos cuatro rounds,
‘El león’ se dedicó a intentar sobrevivir mediante agarres, que fueron la
solución del púgil cuando estaba en problemas. Finalmente, Fury se mostró muy
superior en el último asalto y se acabó llevando la victoria.
Lo que no faltó en esta guerra
entre pesos pesados fue el respeto. En todo momento, pese a mostrarse seguros
de sí mismos, los púgiles se respetaron, un factor que destacaron tanto
comentaristas como aficionados por redes sociales.
Además, los campeones Teófimo López y Anthony Joshua, entre otros, estuvieron presentes en la velada. El segundo fue preguntado por cómo veía a Fury en su regreso y admitió que lo veía bien y que se estaba divirtiendo en la velada. Lo fuerte llegó tras la victoria: Tyson cogió el micrófono, señaló a Joshua, presente en primera fila, y lo retó directamente. “Quiero la pelea que todo el mundo está esperando, quiero pelear contra Anthony Joshua”, afirmó.
Antes del duelo, Fury ya afirmó que “el mejor Tyson Fury vence al mejor Makhmudov cualquier día”. Además, en referencia a su futuro, admitió que “por lo que a mí respecta, me voy a centrar en ese grandullón ruso, luego en Anthony Joshua, y quizá en un tercer combate (contra Oleksandr Usyk)”.
A modo de previa, Regis Prograis y Conor Benn calentaron el ambiente en el coestelar, que tuvo una duración de 10 asaltos de 3 minutos cada uno. Conor Ben, a sus 29 años, todavía no ha tenido oportunidad de optar a un título mundial Paralelamente, su rival fue el rey de Superligero en el pasado. El duelo entre los púgiles le dejó claro al mundo que Conor (ahora con un récord de 25-1, 14 KOs) quiere estar entre los grandes nombres. Su victoria por decisión unánime (98-92) demostró que tiene la calidad necesaria.










